“La mujer que bebe y se emborracha, expone la cucaracha a que se la pise cualquiera”. El gran poeta colombiano Luis Carlos López o “El Tuerto López”, como le decían, creó esta frase que tanta risa causa a la gente cuando la digo.

Los países de Latinoamérica, al igual que muchos otros, se definen porque los hombres abusan del alcohol, y a veces de otras drogas. Y dicho abuso termina casi siempre en alcoholismo. Esto ocasiona muchas infidelidades, hijos no deseados, etcétera. Podemos ver en la frase de López cómo los hombres tienen permiso para beber, pero la mujer no.

También trae tragedias, como accidentes, donde pueden morir muchas personas, debido a la irresponsabilidad de quienes salen a manejar bajo el efecto de drogas (el alcohol es una droga legal, y muy peligrosa). Beber es parte de la cultura mundial, en esta época y antes también. De hecho, hay personas que dan alcohol hasta a sus hijos pequeños, y defienden esta conducta que hace mucho daño a los niños, y a un cerebro que se está formando.

Si deseas beber libremente, hazlo en tu casa, pero no expongas a nadie con tu conducta irresponsable. Para colmo, pocas personas obedecen cuando le pedimos no manejar y quedarse en la casa donde se emborrachó.

En general, el alcohol y las drogas hacen que perdamos el “control”, permitiendo así más espontaneidad. Dejamos salir lo que sentimos, nos damos más “permisos”, nos volvemos más cariñosos o más agresivos. Como decía mi amado profesor Pedro Savage: “Cuando el alcohol entra, la verdad sale”. Puede salir para bien o para mal, y ahí viene la agresividad y sus consecuencias.

Para rematar, el alcohol en pequeñas dosis alegra y quita la inhibición, pero en grades cantidades, deprime. Esto es grave para hacer el amor, ya que la depresión afecta la erección, y el hombre no puede tener ni mantener el pene erecto. Otras drogas como la cocaína también contribuyen a perder la erección y son fatales para hacer el amor.

Beber y tener otras mujeres, además de la esposa, es común, y lo era más antes. Queramos o no, hoy todavía existe el machismo, pero con matices y cambios notables. Todo esto toma años cambiarlo.

El alcohol altera la percepción y, como él, muchas otras drogas. De ahí que manejar o hacer algo que necesite atención o ponga en peligro la vida de otro, es algo que jamás debe hacerse bajo sus efectos. Es una conducta irresponsable.

El respeto no lo puedes exigir ni pedir, te lo tienes que ganar. Tener respeto por ti mismo y respetar al otro, tendrá como resultado que te respeten. Tanto hombres como mujeres deben exigir ser valorados y respetados. Esa es la base de una buena relación.

 

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