Las nuevas directrices de la Asociación Estadounidense del Corazón y el Colegio Estadounidense de Cardiología instan a los médicos a comenzar pruebas de colesterol a individuos a partir de los 30 años. Esto se produce antes de que aumenten significativamente los riesgos de eventos cardíacos.
Por primera vez, se recomienda la evaluación de biomarcadores en sangre, incluyendo la apolipoproteína B (apoB) y lipoproteína(a), como parte integral de la evaluación del riesgo cardíaco.
La introducción del nuevo calculador PREVENT es fundamental para determinar el riesgo de enfermedades cardiovasculares en pacientes de 30 a 59 años. Este instrumento considera factores como el índice de masa corporal y los niveles de colesterol. Las directrices definen cuatro categorías de riesgo en 10 años, desde bajo (menos del 3%) hasta alto (10% o más), orientando sobre cuándo iniciar tratamiento.
“Nuestro objetivo es ayudar a médicos y pacientes a decidir: ¿Cuándo se debe considerar el uso de medicamentos?”, afirmó el Dr. Roger Blumenthal, presidente del comité de redacción de las guías y director del Centro Ciccarone de Johns Hopkins para la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares en Baltimore.
“Siempre buscamos mejorar los hábitos de vida en cada consulta, pero a veces la medicación puede ser muy útil si los cambios en el estilo de vida no son suficientes”, afirma.
Tratamiento con estatinas
Se recomienda a los adultos mayores de 30 años que presentan niveles de LDL superiores a 160 mg/dL considerar el uso de estatinas. Los expertos sugieren que esta medida es clave para reducir el riesgo a lo largo de la vida.
Las directrices establecen nuevos objetivos de LDL: menos de 100 mg/dL para la mayoría, menos de 70 mg/dL para quienes tienen alto riesgo y menos de 55 mg/dL para aquellos con enfermedades cardíacas preexistentes.
Factores de riesgo persistentes
A pesar de las nuevas recomendaciones, los factores de riesgo como la hipertensión, diabetes y obesidad siguen siendo cruciales en la evaluación de la salud cardiovascular. Un enfoque proactivo en el manejo de estos factores podría prevenir hasta el 80% de las enfermedades cardíacas.
Las pruebas de detección de acumulación de calcio en las arterias se sugieren para hombres de 40 años y mujeres de 45 años en riesgo. Esto subraya la importancia de una evaluación integral en el riesgo cardíaco.
Esta actualización representa un paso clave en la lucha contra las enfermedades cardiovasculares, instando a una detección más temprana y un tratamiento más agresivo.
Cambios en el estilo de vida
Para reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, se recomiendan cambios específicos en el estilo de vida respaldados por evidencia científica. Estos ajustes pueden disminuir significativamente la incidencia de problemas cardiovasculares mediante la modificación de factores de riesgo controlables.
Alimentación saludable. Adopta una dieta mediterránea rica en frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales integrales, pescado y aceite de oliva, lo que reduce hasta un 30% el riesgo cardiovascular. Limita las grasas saturadas, el sodio (sal), azúcares añadidos y alimentos procesados para controlar el colesterol, la presión arterial y el peso.
Actividad física. Realiza al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, como caminar rápido, o 75 minutos de actividad intensa, más sesiones de fortalecimiento muscular. Esto fortalece el corazón, reduce la hipertensión, el colesterol alto y la obesidad.
Control de peso. Mantén un peso saludable evitando el sobrepeso u obesidad mediante dieta equilibrada y ejercicio regular, ya que estos factores aumentan directamente el riesgo cardiovascular.
No fumar. Abandona completamente el tabaco, principal causa prevenible de muerte cardiovascular, ya que daña los vasos sanguíneos y eleva la presión arterial.
Otros hábitos clave. Reduce el estrés con técnicas como yoga o meditación, modera el alcohol, controla el azúcar para prevenir diabetes y duerme lo suficiente (7-9 horas), lo que ayuda a bajar la presión arterial y la obesidad.
























