Casi un cuarto de siglo después de un día que quedó “grabado para siempre en la memoria de los estadounidenses”, el presidente Donald Trump rindió homenaje el martes a las víctimas de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y prometió “no olvidar jamás”.

El acto, realizado en el parque público conocido como la Elipse, fue encabezado por la Tunnel to Towers Foundation y exhibió una enorme viga de acero de 6,4 metros (21 pies) y casi 7.711kilogramos (17.000 libras), recuperada de la Torre Sur del World Trade Center en Nueva York, que recorrió durante meses el país como parte de la gira Steel Across America.

La viga de acero recorrerá Nueva York en una procesión el viernes, al volver sobre los pasos del bombero de la ciudad de Nueva York Stephen Siller, caído en servicio. La presencia de Trump en el acto del martes, justo afuera de la Casa Blanca, dio inicio a una semana de conmemoraciones que culminará en varios eventos el viernes, incluido uno en el Pentágono, al que asistirá Trump.

“Este pedazo de acero maltratado que está aquí hoy en la Elipse es un recordatorio de que Estados Unidos ha sido bendecido con una fortaleza que ningún fuego puede consumir, ningún mal puede conquistar y ningún terror puede destruir”, manifestó Trump.

El mandatario señaló que los ataques del 11 de septiembre fueron uno de los pocos momentos de la historia que “realmente dividen el tiempo en lo que vino antes” y lo que vino después.