Un reciente estudio de Clínica Universidad de Navarra (CUN) comparó la efectividad de la cirugía bariátrica con tratamientos farmacológicos para la pérdida de peso. La investigación indica que la pérdida de peso tras cirugía es superior a la obtenida mediante fármacos como Ozempic, Wegovy y Mounjaro.
El estudio analizó datos de 20,000 pacientes utilizando procedimientos como la gastrectomía tubular y el bypass gástrico, en conjunto con la administración de agonistas del receptor GLP-1. Se evaluaron parámetros cruciales como la composición corporal y el índice de masa corporal (IMC).
A pesar de que los agonistas GLP-1 generan una pérdida de peso notoria, la cirugía bariátrica sigue siendo la intervención más efectiva a largo plazo, al menos dos años después de la operación.
Limitaciones de los fármacos
El doctor Lucas Sabatella, coautor de la investigación, señala que los tratamientos como Mounjaro presentan una alta tasa de abandono por parte de los pacientes, lo que limita su eficacia general. Además, existe preocupación sobre el efecto rebote una vez que se interrumpe el tratamiento.
Por otra parte, el especialista Manuel Landecho, de Medicina Interna del Área de Obesidad y de la Unidad de Chequeos de la clínica, subraya que la obesidad es una enfermedad crónica y que las expectativas del paciente deben ser consideradas al seleccionar el adecuado enfoque de tratamiento, recoge EFE Salud. Para aquellos con mayor acumulación de tejido adiposo, la cirugía se erige como la opción más favorable.
Riesgos de ambos métodos
La cirugía bariátrica conlleva riesgos quirúrgicos más graves e invasivos en comparación con los tratamientos farmacológicos para la obesidad, que suelen limitarse a efectos secundarios manejables. Mientras los fármacos como semaglutida (Ozempic) causan principalmente náuseas temporales, la cirugía implica complicaciones potencialmente mortales. A largo plazo, ambos pueden llevar a deficiencias nutricionales o recuperación de peso, pero la cirugía exige cambios permanentes en el estilo de vida.
Riesgos de la cirugía bariátrica. Incluye complicaciones inmediatas como sangrado excesivo, infecciones, coágulos sanguíneos, fugas gástricas y reacciones a la anestesia, con un riesgo de mortalidad del 0,1% y complicaciones graves en el 4%. A largo plazo, surgen deficiencias nutricionales por menor absorción, mayor incidencia de depresión, abuso de alcohol y posibles problemas psicológicos. El tiempo de recuperación es prolongado y existe riesgo de recuperación de peso (15-25%).
Riesgos de tratamientos farmacológicos. Los efectos secundarios comunes son gastrointestinales temporales como náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento, que se minimizan con dosis graduales. En casos raros, incluyen pancreatitis o parálisis intestinal, pero no requieren hospitalización. La interrupción del medicamento puede causar rebote de peso rápido sin cambios en hábitos.
Criterios para determinar cirugía
Los criterios para determinar la aptitud de un paciente para cirugía bariátrica se basan principalmente en guías clínicas internacionales como las de la ASMBS (American Society for Metabolic and Bariatric Surgery) y sociedades locales, enfocándose en el IMC, comorbilidades y evaluación integral.
Criterios de IMC. Se considera apto a pacientes con IMC ≥40 kg/m² (obesidad mórbida), o IMC ≥35 kg/m² con comorbilidades graves como diabetes tipo 2, hipertensión, apnea del sueño o enfermedades cardíacas. Para diabetes tipo 2 no controlada, el umbral baja a IMC ≥30 kg/m² en algunos casos.
Evaluación multidisciplinaria. Requiere valoración por equipo médico (cirujanos, endocrinólogos, psicólogos, nutricionistas) para confirmar fracaso de tratamientos conservadores (dietas, ejercicio, fármacos) y compromiso con cambios de estilo de vida postoperatorios.
Otros factores. Edad generalmente ≥18 años (individualizado en mayores); ausencia de contraindicaciones como trastornos psiquiátricos no tratados, alcoholismo o incapacidad para seguimiento; y evaluación de riesgos quirúrgicos mediante scores como OS-MRS o LABS. Mujeres embarazadas o en período de lactancia están excluidas.
Impacto psicológico de la cirugía bariátrica
La cirugía bariátrica genera mejoras psicológicas iniciales en la mayoría de los pacientes, como reducción de síntomas depresivos y mayor autoestima, pero a largo plazo puede surgir depresión en un 10-20% de casos si la pérdida de peso es insuficiente.
Mejoras iniciales. Los estudios muestran que los síntomas depresivos, ansiedad y baja autoestima disminuyen significativamente en los primeros 3 años postoperatorios, con el mayor beneficio en el primer año. Esto mejora la calidad de vida general y la percepción personal.
Riesgos a largo plazo. Después de 4 años, los beneficios psicológicos tienden a disminuir, especialmente en pacientes que no pierden al menos el 25% de su peso inicial, lo que puede llevar a depresión incluso en quienes no la tenían antes. Factores como reganancia de peso provocan frustración, vergüenza y fracaso emocional.
Desafíos comunes. Pacientes experimentan duelo por la pérdida de alimentos como coping, arrepentimiento temporal, incomodidad con elogios o insatisfacción con exceso de piel y flacidez, aumentando ansiedad y afectando relaciones. El apoyo social familiar es clave para mitigar estos efectos.
Recomendaciones. Sesiones psicológicas regulares postcirugía fortalecen la resiliencia y hábitos saludables a largo plazo. Evaluaciones previas identifican riesgos como trastornos alimentarios para un mejor manejo.
























