Un atacante suicida detonó el domingo un vehículo cargado de explosivos al paso de un tren de pasajeros por la ciudad de Quetta, en el suroeste de Pakistán. Había al menos 23 muertos y más de 70 heridos, informaron funcionarios.
La fuerza de la explosión provocó que dos vagones del tren volcaran y se incendiaran, lo que formó una densa columna de humo negro, según imágenes compartidas en internet.
El ataque, en una zona donde normalmente hay fuerzas de seguridad apostadas, causó daños graves en varios edificios cercanos y destrozó más de una docena de vehículos estacionados a lo largo de la carretera, según testigos e imágenes que circulaban en redes sociales.
Médicos de hospitales locales dijeron que habían recibido heridos, 20 de ellos en estado crítico. Tres funcionarios de seguridad dijeron a The Associated Press que los cuerpos fueron trasladados a hospitales tras el ataque. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato para poder hablar con los medios.
El ilegalizado Ejército de Liberación de Baluchistán, o BLA, que busca la independencia del gobierno central de Pakistán, se atribuyó la responsabilidad del ataque en un comunicado enviado a reporteros. El grupo armado dijo que su objetivo era un tren que transportaba personal de seguridad.























