Tras el boom mediático de los medicamentos para bajar de peso, una preocupación empieza a cobrar fuerza: el aumento de libras luego de suspenderlos. Miles de personas reportan este “efecto rebote”, fenómeno que especialistas explican no solo por el fármaco, sino por la falta de cambios sostenibles en el estilo de vida.

El interés global por estos tratamientos sigue en aumento. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas viven con obesidad. Investigaciones publicadas en revistas médicas internacionales han demostrado que muchos pacientes pueden recuperar parte del peso perdido tras abandonar terapias basadas en semaglutida y tirzepatida, especialmente cuando no existe seguimiento médico ni hábitos consolidados.

El cirujano bariátrico Erick Piskulich señala que el problema no es únicamente dejar el medicamento, sino asumir que el tratamiento termina ahí. “La obesidad es una enfermedad crónica que requiere control, seguimiento y cambios sostenidos en el tiempo”, explica. Además, el alto costo de estos fármacos suele ser una de las principales razones para interrumpir su uso.

En ese contexto, el experto explica que el aumento de peso tras suspender este tipo de medicamentos puede estar asociado a diversos factores físicos, metabólicos y conductuales que muchas veces no son abordados de manera integral. Entre las principales razones detrás de este llamado “rebote”, destacan las siguientes:

  1. El cuerpo intenta recuperar el peso perdido. Cuando una persona baja de peso rápidamente, el organismo puede activar mecanismos hormonales y metabólicos que aumentan nuevamente el apetito y reducen el gasto energético.
  2. No hubo cambios reales en hábitos de vida. En muchos casos, los pacientes dependen únicamente del medicamento, sin trabajar alimentación, actividad física o salud emocional, lo que dificulta mantener resultados a largo plazo.
  3. Expectativas poco realistas. Algunas personas creen que estos tratamientos funcionan como una solución definitiva. Sin embargo, al suspenderlos sin supervisión médica, aparece la frustración al notar que el peso regresa progresivamente.

No hay tratamientos milagrosos

Para el Dr. Erick Piskulich, este escenario refleja la necesidad de entender la obesidad desde una mirada mucho más amplia.

“No existen tratamientos milagrosos. Este tipo de medicamentos pueden ser herramientas útiles en determinados pacientes, pero siempre deben formar parte de un enfoque multidisciplinario donde intervengan médicos, nutricionistas y especialistas en salud mental. Cuando solo se busca una solución rápida, el riesgo de recuperar el peso es mucho mayor”, señala.