El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró el estado de excepción en todo el país durante la madrugada del sábado con el fin de liberar las carreteras bloqueadas tras superarse el umbral de los 50 días de protestas en su contra.

“Este no es un estado de excepción para restringir la vida de la gente. Es un estado de excepción para devolverle la libertad a la gente”, dijo el mandatario en un mensaje a la nación.

A pesar del exhorto de múltiples sectores, entre ellos empresarial, el mandatario buscó la negociación y evitó sacar a la fuerza pública para evitar que el conflicto se agravara. Logró acuerdos, pero quedaron dos sindicatos radicales que mantienen el control de carreteras: el sindicato agrario Túpac Katari que mantiene bloqueados los ingresos a La Paz y cocaleros afines al expresidente Evo Morales (2006-2019) que controlan la ruta al oriente y cuyo único pedido es la renuncia de Paz.

Tras dictarse la medida, la policía avanzaba sin encontrar resistencia en las principales rutas bloqueadas. En muchos lugares vecinos recibían con aplausos y banderas a las fuerzas del orden. Los manifestantes se retiraron dejando la ruta con escombros, piedras, troncos a lo largo de kilómetros que tractores despejaban. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, dijo que despejar las rutas llevará al menos dos días.