La Asamblea Nacional de Francia dio el miércoles la aprobación final a un proyecto de ley que permite que los adultos con enfermedades incurables reciban medicación letal, culminando años de debate sobre la atención al final de la vida.

La cámara baja del Parlamento aprobó la medida por 291 votos a favor y 241 en contra, tras respaldarla en tres lecturas anteriores, con lo que completó el trabajo parlamentario sobre la legislación anunciada por el presidente francés Emmanuel Macron hace más de tres años.

“En 2022, me comprometí con el pueblo francés a abrir este camino”, dijo Macron en una publicación en X. “Con seriedad, con humildad, y con un total respeto a nuestra democracia, ese compromiso se ha cumplido”.

Según diversos cálculos, la muerte asistida está disponible para alrededor de 300 millones de personas en todo el mundo. La eutanasia es legal en algunos países bajo ciertas condiciones, mientras que el suicidio asistido está autorizado en otros, así como en varios estados de Estados Unidos. Francia tiene una población cada vez más envejecida, con un número creciente de pacientes en el país que requieren atención por enfermedades crónicas.

Francia, una nación tradicionalmente católica, ha lidiado con cuestiones legales, médicas, morales y religiosas sobre las opciones al final de la vida, incluida la legislación vigente que permite que los médicos mantengan sedados a pacientes con enfermedades terminales antes de la muerte, pero que no llega a permitir el suicidio asistido y la eutanasia.

“La representación nacional estuvo a la altura en estos debates. Este ha sido el debate más prolongado desde la década de 1980”, señaló Yael Braun-Pivet, presidenta de la Asamblea Nacional.