Luigi Mangione, acusado de matar a tiros en una calle de Manhattan al director ejecutivo de UnitedHealthCare, la mayor aseguradora de salud de Estados Unidos, admitió el viernes ante una jueza federal de Nueva York haberle disparado.
El caso, que conmocionó al mundo empresarial estadounidense, se remonta a diciembre de 2024, cuando Mangione abrió fuego contra Brian Thompson, de 50 años, presuntamente para vengarse del sistema estadounidense de seguros de salud tras años de dolores de espalda.
«En la mañana del 4 de diciembre, disparé contra el señor Thompson en Manhattan y él murió», dijo Mangione al declararse culpable de acosar a su víctima.
Mangione de 28 años, enfrentaba cargos federales por acoso vinculados al seguimiento de la víctima, además de una acusación por homicidio presentada por el estado de Nueva York.
El juicio estatal debe comenzar el 8 de septiembre. Pero tras la declaración de culpabilidad de Mangione, su defensa pidió el viernes que se retiren los cargos para evitar que sea juzgado dos veces por los mismos hechos.
«Acabamos de presentar nuestra solicitud ante el tribunal estatal para explicar por qué los cargos deben retirarse en virtud de las garantías de Nueva York contra la doble incriminación», afirmó su abogada, Karen Friedman Agnifilo.
– «Abominable acto» –
Tanto los cargos federales como los estatales podrían derivar en una condena de cadena perpetua. Otros dos cargos que podían acarrear la pena de muerte fueron anulados por la justicia federal a principios de este año.
El caso ha dividido aún más a una opinión pública polarizada. Los sectores conservadores, encabezados por el presidente estadounidense Donald Trump, han reclamado un castigo ejemplar para Mangione.
«No puede haber celebridades entre quienes cometen asesinatos», declaró a la prensa Jamie McDonald, fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York.
Sin embargo, numerosos simpatizantes de Mangione acudieron al tribunal federal en Manhattan para expresarle su apoyo. El edificio permanecía bajo fuertes medidas de seguridad y un helicóptero sobrevolaba la zona.
Familiares de Thompson, padre de dos hijos, estuvieron en la audiencia y, al salir, en una caravana de camionetas negras, un hombre les gritó: «Estados Unidos ama a Luigi».
En un comunicado emitido luego los familiares afirmaron estar «agradecidos de que el sistema judicial federal haya responsabilizado al autor de este abominable acto», y añadieron que seguirán «reclamando justicia».
























