Cientos de miles de estudiantes y trabajadores participaron este viernes en una jornada de huelga y movilizaciones en distintas ciudades de Italia. En Roma, la policía realizó varias cargas y utilizó cañones de agua para dispersar a los manifestantes que intentaron acercarse al Parlamento.

Las protestas convocadas este viernes en Italia contra el aumento del costo de vida y las políticas del gobierno de Giorgia Meloni reunieron a cientos de miles de personas en distintas ciudades del país y derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en Roma y Turín.

Las movilizaciones, protagonizadas principalmente por estudiantes, trabajadores y organizaciones sociales, se desarrollaron en el marco de una huelga general convocada por el sindicato Unione Sindacale di Base (USB).

En la capital italiana, la jornada transcurrió con relativa calma durante la mañana, con una marcha estudiantil y el inicio de una acampada frente al Coliseo, que está previsto que continúe hasta el domingo.

Sin embargo, la tensión aumentó a media tarde, cuando una columna de manifestantes procedente del barrio de Trastevere intentó superar el cordón policial para dirigirse hacia el Parlamento.

Los agentes respondieron con escudos y realizaron varias cargas para dispersar a la multitud en un paso sobre el río Tíber.La policía utilizó cañones de agua para dispersar a manifestantes en Roma. (Video: TN)

Según un primer balance provisional difundido por medios locales, ocho personas fueron retenidas para su identificación. Más tarde, los enfrentamientos se trasladaron a la ribera del río y al barrio de Testaccio, donde algunos manifestantes arrojaron botellas, petardos y otros objetos contra los policías, que utilizaron cañones de agua a presión.

Ante los intentos de acercamiento a las sedes institucionales, las fuerzas de seguridad también bloquearon los accesos a la Piazza Colonna, donde se encuentra el Palacio Chigi, sede del Ejecutivo, y a la Piazza di Montecitorio, donde funciona la Cámara de los Diputados.

Las movilizaciones se extendieron a decenas de ciudades, entre ellas Milán, Bolonia, Génova, Nápoles y Turín. En esta última, la policía utilizó bastones contra manifestantes y desplegó un cañón de agua para mantenerlos alejados de la sede de la prefectura.