Ciudadanos estadounidenses afectados por las políticas de inmigraciónse unen para organizar un movimiento en contra de las detenciones y deportaciones masivas que perjudican a sus familias y desestabilizan a sus comunidades.
Los miembros del movimiento, afectados directamente por las políticas de inmigración, se comprometieron a compartir sus historias con millones de personas, así como a detener las políticas de detención y deportación que han impactado a sus familias.
La reunión, celebrada en el lugar donde hace 250 años nació la nación, ofreció un marcado contraste entre las políticas de deportación masivas actuales y los valores a los que aspira el país: libertad, estabilidad y unidad familiar.
Según el Instituto de Política Migratoria, se estima que 14 millones de ciudadanos estadounidenses, titulares de green card y de visas temporales viven en hogares con al menos un inmigrante indocumentado.
Además, 4.2 millones de inmigrantes indocumentados están casados con un ciudadano estadounidense o titular de una green card, lo que pone de manifiesto hasta qué punto las políticas migratorias afectan directamente a las familias estadounidenses.“Mi esposo ha sido trasladado 16 veces, a 11 centros, en los últimos ocho meses, incluso después de ganar nuestro caso”, expresó Ángela, madre y maestra de Pennsylvania, quien fue una de las participantes en la reunión.
Ángela mencionó que su esposo ha sido trasladado a varios centro de detención migratoria en tres estados durante los últimos meses, y que cada vez que piensa que está más cerca de regresar a su casa, lo trasladan de nuevo.
“Solo intento mantener a nuestra familia unida, y siento que el sistema nos separa constantemente. Estar aquí este fin de semana me demostró que no estamos solos y que podemos unirnos, organizarnos y hacernos oír”, agregó la maestra de Pennsylvania.
Un pastor de Texas, Josué, dijo que las políticas están afectando a su congregación, con familias que conoce desde hace años y que ahora son víctimas de detenciones y deportaciones por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
“En mi iglesia, estamos viviendo esta realidad. Familias que conozco desde hace años ahora se enfrentan a la detención y la separación, y algunos de nuestros miembros están bajo custodia de ICE“, expresó Josué.
“La gente tiene miedo, no saben qué va a pasar después, pero esta reunión me demostró el poder de la unión, y espero que más personas se animen a unirse a nosotros”, añadió el pastor.
Nathaly, una maestra de Nueva Jersey, aseguró que el miedo por las detenciones por agentes federales de inmigración está afectando a sus estudiantes, que tienen temor de asistir a clases.
“Tienen miedo, están preocupados por sus padres y viven con el temor constante de lo que pueda sucederle a sus familias. Algunos ni siquiera saben si su mamá o su papá estarán allí cuando lleguen a casa“, declaró la maestra de Nueva Jersey.
“Ese miedo los acompaña hasta el aula, afectando su concentración, su asistencia y su capacidad para ser niños plenamente“, agregó Nathaly, y dijo que la gente debe comprender el impacto que esto causa en las comunidades inmigrantes.
Los participantes en la reunión de Filadelfia asistieron a capacitaciones organizativas, sesiones estratégicas y esfuerzos para la creación de coaliciones, diseñados para brindar las herramientas necesarias para organizarse y actuar en sus comunidades.
Se instruyó a los miembros del movimiento sobre cómo dar mayor visibilidad a sus historias en los medios, cómo involucrar a líderes locales y construir redes de defensa sostenidas en el país para informar a las comunidades sobre los peligros y las consecuencias de la aplicación de las leyes de inmigración.
La directora de Shared Future, Cristina Jiménez, declaró que los ciudadanos estadounidenses están hartos, por lo que alzan la voz porque las políticas migratorias afectan a sus familias y comunidades.
“Se están organizando, fortaleciendo su poder y negándose a guardar silencio mientras sus seres queridos enfrentan la detención y la deportación“, dijo la directora de Shared Future.
“Se trata de estadounidenses que defienden con valentía a las personas que les importan y exigen políticas que reflejen la realidad de sus vidas”, agregó.
Los organizadores aseguraron que el movimiento cobra más impulso en la medida en que más ciudadanos se unan a “Estadounidenses Comunicados” y reconozcan el impacto directo de las políticas de inmigración en los hogares y comunidades.
























