Miles de cocaleros y seguidores del ex presidente boliviano Evo Morales marcharon el viernes en una ciudad del centro de Bolivia en abierto desacato al estado de excepción impuesto por el gobierno y para protestar por la escasez de combustibles y las políticas del mandatario Rodrigo Paz.
La policía no intervino para dispersar a la marcha, que fue pacífica y de la que no participó Morales, quien desde su feudo cocalero del Chapare evade una orden judicial de detención por el presunto abuso de una menor cuando era mandatario (2006-2019). El expresidente sí alentó a sus seguidores para que dejaran sus labores agrícolas y marcharan hasta Cochabamba.
Esta es la primera marcha de cocaleros desde las duras protestas de mayo y junio que por 53 días paralizaron gran parte del país cuando varios sindicatos exigieron la renuncia de Paz ante la falta de respuesta a la crisis económica y la escasez de combustibles. Paz acusó a Morales de impulsar esas protestas para desestabilizar a su gobierno.
En mensajes en redes sociales Morales criticó la víspera a Paz, al que tildó de “neocolonial y neoliberal” y de “someterse a intereses de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional”.
Protestas pese a estado de excepción
“Este gobierno quiere rifar nuestros recursos naturales, no escucha al pueblo. No vamos a permitir más daño a la economía, esto es un aviso, vamos a seguir en la lucha”, dijo el dirigente cocalero Isidro Auca el viernes al encabezar la columna de manifestantes.
“¡Todo sube de precio, menos los salarios!, ¡No alcanza el dinero!”, gritaban los manifestantes.
























