Corea del Norte intentó hoy justificar en la ONU su política armamentista afirmando que se encuentra en guerra con Estados Unidos desde la guerra de Corea a mediados del pasado siglo, pues lo que se vive actualmente es solamente un alto el fuego.

«Mi país sigue en guerra con Estados Unidos, en otras palabras la Guerra de Corea en los años cincuenta no ha terminado y nos encontramos en un estado de alto el fuego. Además, hemos sido objeto de todo tipo de amenazas por parte de Estados Unidos, incluido el uso de armas nucleares», dijo el embajador de Corea del Norte ante la ONU en Ginebra, Han Tae Song.

El diplomático respondía así a las críticas de varios países en la inauguración de las sesiones mensuales de la Conferencia de Desarme, cuya presidencia fue asumida esta semana por Corea del Norte según un listado establecido por orden alfabético.

Han acusó a EEUU de provocaciones al proseguir cada año con ejercicios militares en la región, «lo que nos obliga a desarrollar capacidades de defensa nacional con el único fin de defender nuestro Estado».

Sostuvo que las «presiones y acusaciones no resuelven los problemas, sino que los hacen más complicados» y que las recientes pruebas «de nuevos tipos de armamento forman parte de nuestras actividades regulares».

«La historia demuestra que cuando un país es atacado o invadido ningún otro país lo protegerá, corresponde al país defenderse a si mismo», dijo Han, siguiendo la retórica en la que el Gobierno norcoreano se apoya desde hace décadas para proseguir con su carrera armamentista, que en los últimos años le ha llevado a realizar pruebas cada vez más frecuentes de distintos armamentos.

Según informaciones de inteligencia, el Gobierno norcoreano se prepara a realizar en breve su séptima prueba nuclear.

El inicio de la presidencia de Corea del Norte en la Conferencia de Desarme desató críticas entre los países occidentales, así como latinoamericanos, pero todos renunciaron a boicotear el trabajo de este órgano de la ONU, aunque los europeos indicaron que hasta que no llegue una nueva presidencia su delegación será de un nivel inferior a lo habitual.

El representante de Estados Unidos en la Conferencia pidió la palabra para responder a los comentarios del embajador norcoreano.

La actitud estadounidense, lejos de ser agresiva, fue conciliadora, ofreciendo nuevamente a Corea del Norte una vía de diálogo.

La última vez que hubo conversaciones entre ambos países fue durante el Gobierno de Donald Trump, quien pisó territorio norcoreano y se reunió brevemente con el líder político del país, Kim Jong Un.

Sin embargo, tras ese encuentro no hubo avances en el objetivo de desnuclearizar el país y posteriormente Piongyang volvió abiertamente a sus ensayos de armamentos capaces de alcanzar países vecinos y más allá de estos.

No obstante, Estados Unidos aseguró hoy a través de su delegado en la ONU que «se mantiene comprometido con una solución diplomática y espera que Corea del Norte acepte nuestras repetidas ofertas de diálogo».