El gobierno de Estados Unidos está siguiendo de cerca el caso de una técnica de laboratorio rusa que falleció en un centro de investigación de la peste en Siberia.

El secretario de Estado, Marco Rubio, expresó su preocupación de que el incidente pudiera haber provocado la propagación de la peste neumónica, aunque señaló que no había motivos para alarmarse.

Al anunciar que la causa de la muerte fue una «neumonía de etiología indeterminada», el gobernador de Irkutsk declaró que no se habían hallado «microorganismos» relacionados con el trabajo de la mujer en sus «muestras biológicas».

Informes no confirmados sugerían que la mujer enfermó tras romper un tubo de ensayo que contenía el patógeno o después de una expedición a una región donde la peste circula de forma natural entre los roedores salvajes.

No se ha registrado ningún otro caso de personal del instituto que haya requerido atención médica desde el fallecimiento de la mujer, afirmó el gobernador de Irkutsk, Ígor Kobzev, citando a Rospotrebnadzor, el organismo ruso de supervisión de la salud y protección al consumidor.

Dicho organismo informó que un equipo de bioseguridad inspeccionó el Instituto Antipeste de Siberia y el Lejano Oriente, ubicado en Irkutsk, y no detectó ninguna situación de emergencia.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, instó a la población a no «hacer caso a diversos rumores» y a «confiar en las declaraciones oficiales de Rospotrebnadzor».

La semana pasada, medios rusos informaron que cerca de 200 personas que habían estado en contacto con la fallecida se encontraban bajo observación médica como medida de precaución.