El expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, señalado por criminales en audiencias judiciales en Estados Unidos por presuntos vínculos con narcotraficantes, asumió como diputado del Parlamento Centroamericano (Parlacen), lo que le da inmunidad mientras siga en el cargo.

Hernández, de un partido conservador, asumió el nuevo puesto horas después de terminar el jueves su mandato presidencial de ocho años en Honduras, que ahora es gobernada por primera vez por una mujer, la izquierdista Xiomara Castro.

El político, quien aún no tiene acusaciones formales en tribunales estadounidenses y ha negado relación con miembros de cárteles de la droga, protestó en una sesión virtual del parlamento regional con sede en Guatemala. El escaño le da inmunidad por cuatro años, según el estatuto del organismo.

«El expresidente (…) al jurar como diputado al Parlamento Centroamericano goza de la inmunidad», dijo a Reuters el abogado Arturo Echenique, exintegrante del Parlacen.

El exgobernante, que fue aliado de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, ha sido mencionado por fiscales del Departamento de Justicia estadounidense y cabecillas de cárteles de narcotraficantes en juicios en Nueva York por presuntos vínculos con la venta ilegal de drogas.

El parlamento regional, al que Hernández se adhiere como como diputado, prevé la incorporación de expresidentes centroamericanos y un vicepresidente de cada país miembro, además de 20 legisladores electos en comicios.

En su defensa, el exmandatario ha dicho que las acusaciones en su contra son una venganza de narcotraficantes hondureños extraditados durante su gobierno a Estados Unidos. Su hermano menor, Antonio Hernández, alias «Tony», fue condenado el año pasado en Nueva York a cadena perpetua y 30 años por cargos de narcotráfico.