Los rebeldes hutíes de Yemen, que gozan del respaldo de Irán, capturaron una isla estratégica en la entrada sur del mar Rojo, indicaron el viernes dos funcionarios, lo que abre un nuevo frente en la guerra de Estados Unidos contra Irán y amenaza las exportaciones de petróleo de Arabia Saudí, que cerró un importante oleoducto después de que éste fue atacado.
Los mayores avances territoriales de los hutíes en años, a lo largo del estrecho de Bab el-Mandeb, una de las principales rutas marítimas del mundo, podrían impulsar la estrategia iraní de elevar el precio mundial del petróleo y el gas para presionar a Estados Unidos.
Arabia Saudí dijo que había cerrado el oleoducto después de que fue atacado el día anterior. Un comunicado del Ministerio de Energía saudí calificó el cierre como “una medida de precaución”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores saudí culpó del ataque al oleoducto a varios drones que llegaron desde Irak. En un comunicado difundido por la Agencia de Prensa Saudí, administrada por el Estado, el reino dijo que no respondería al ataque para dar al gobierno iraquí “una oportunidad de tomar las medidas necesarias”. El gobierno iraquí condenó el ataque y ordenó una investigación.
El oleoducto Este-Oeste, construido en la década de 1980, ha desempeñado un papel importante en la capacidad de Arabia Saudí para exportar petróleo tras la interrupción del estrecho de Ormuz durante la guerra entre Estados Unidos e Irán. Para principios de junio, Arabia Saudí había duplicado con creces las exportaciones de petróleo desde el puerto del mar Rojo al final del oleoducto a más de 5 millones de barriles por día, según la Agencia Internacional de Energía























