Hay personas que pasan décadas construyendo una vida en Estados Unidos, con la esperanza de convertirse algún día en ciudadanos, pero para algunos inmigrantes en California, ese anhelo hoy está acompañado de detenciones, acusaciones penales y el temor de perderlo todo.
La administración de Donald Trump intensificó su ofensiva contra presuntas irregularidades en el registro y ejercicio del voto de personas que no son ciudadanas estadounidenses. Esta semana, las autoridades federales presentaron cargos contra más de dos docenas de residentes permanentes legales, varios de ellos en proceso de obtener la ciudadanía estadounidense.
Una acusación que puede costarles años de libertad
Entre los casos está el de José Antonio Bañuelos-Díaz, de 42 años, quien solicitó la ciudadanía estadounidense en octubre de 2025, después de vivir prácticamente toda su vida en Estados Unidos.
Bañuelos-Díaz dijo a la agencia que desconocía haberse registrado y recordó que obtuvo su licencia de conducir alrededor de ese año, cuando California solicitaba a las personas registrarse para votar al tramitarla.
“Nunca he votado porque sé que no puedo votar”, declaró. Y cuestionó que, si existió un error, no se lo hubieran señalado antes.
Fue liberado tras su detención, pero podría enfrentar hasta cinco años de prisión si es declarado culpable.
La diferencia entre los delitos también pesa, ya que votar sin tener la ciudadanía puede acarrear hasta un año de cárcel, mientras que mentir en una solicitud de naturalización puede castigarse con hasta 10 años, según la información publicada por la agencia.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) informó que seis personas serían acusadas de votar siendo no ciudadanas. Otros enfrentan cargos por presuntas falsedades relacionadas con sus registros o trámites migratorios.
Uno de los casos más delicados es el de Pamele Arbues Line, de 56 años, originaria de Filipinas, detenida tras su entrevista de naturalización en San Diego. Según los documentos de acusación, se habría registrado cinco veces y votado en varias elecciones. Ella explicó que creía ser ciudadana por la naturalización de su madre.
La ofensiva ocurre rumbo a las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, aunque el voto de personas que no son ciudadanas es un fenómeno documentado como extremadamente raro.
California, con más de 23 millones de votantes registrados, rechaza las acusaciones federales sobre supuestas fallas en sus controles electorales.
“Lo único que hace es llorar. Es desgarrador”, expresó.
Para quienes buscaban regularizar su futuro mediante la naturalización estadounidense, el proceso ahora puede convertirse en una batalla judicial, con consecuencias que van mucho más allá de las urnas.
























