La conservadora Keiko Fujimori asumió el martes la presidencia del Perú por los próximos cinco años con el desafío de alcanzar la estabilidad después de una década de crisis política y frenar la alta criminalidad.
Fujimori juró ante el Congreso e indicó que defenderá la soberanía nacional, la libertad, la democracia y la independencia de poderes.
La conservadora, de 51 años, añadió que cumplirá y hará cumplir la Constitución, que respetará las leyes y velará por la integridad física y moral de todos los peruanos, “en especial de los que han sido históricamente postergados”.
Luego se colocó la banda presidencial de colores rojo y blanco elaborada con una tela brillante e hilos bañados en oro.
La hija del ex mandatario Alberto Fujimori (1990-2000) —fallecido en 2024 y quien estuvo 16 años preso por corrupción y asesinato— retorna más de un cuarto de siglo después al palacio presidencial donde vivió y fue primera dama tras el divorcio de sus progenitores en 1994 tras imponerse en junio en un reñido balotaje al progresista Roberto Sánchez en su cuarto intento por alcanzar el poder.
Su principal reto será el combate a la delincuencia organizada, en particular las extorsiones que se han expandido por casi todo Perú, donde las denuncias por ese delito pasaron de 2.421 en 2019 a 26.734 en 2025, según datos oficiales.























