Cada año, la Fundación Estadounidense para el Asma y las Alergias publica un ranking de las ciudades más problemáticas para los alérgicos. Este 2025, Boise, San Diego, Tulsa, Provo y Rochester encabezan la lista, destacando las diferencias geográficas en la prevalencia de polen y dificultades de tratamiento.
El polen, componente esencial en la reproducción de plantas, es responsable de una serie de síntomas alérgicos. Los alérgenos más comunes incluyen polen de árboles como abedul y roble, así como gramíneas como Bermuda y Kentucky bluegrass.
La modificación en los ciclos de polinización debido al cambio climático está prolongando la temporada de alergias.
Estrategias para controlar alergias
Los expertos sugieren mantener cerradas las ventanas de hogares y vehículos y usar ropa que cubra la piel. Cambiarse de ropa y ducharse al llegar a casa puede disminuir la exposición al polen.
Los aerosoles nasales de venta libre son altamente eficaces si se utilizan correctamente. Medicamentos como Claritin y Zyrtec también son recomendables, aunque su acción podría no ser inmediata. Para síntomas severos, se aconseja consultar con un alergólogo.
Asimismo, se aconseja utilizar rastreadores de polen, que pueden ayudarte a decidir cuándo salir al aire libre. La Academia Estadounidense de Alergia, Asma e Inmunología monitorea los niveles a través de una red de estaciones de conteo en todo Estados Unidos; puedes consultarlo a través de su sitio web.
Cambios en la temporada de alergias
Las temperaturas cálidas provocan un inicio más temprano del crecimiento de plantas, extendiendo temporadas de polen en hasta 27 días en regiones norteamericanas. El CO2 refuerza la fotosíntesis, haciendo plantas más grandes y productoras de mayor cantidad de polen alergénico.
El cambio climático está alterando los patrones de polinización, con inviernos más suaves y ciclos de crecimiento más largos. Esto implica que la severidad y duración de la temporada de alergias podría aumentar considerablemente en el futuro.
Síntomas comunes de las alergias por polen
Las alergias al polen, conocidas como rinitis alérgica estacional o fiebre del heno, causan síntomas respiratorios y oculares que suelen aparecer de forma repentina en épocas de alta polinización, como primavera o verano.
Síntomas comunes
- Los más frecuentes incluyen estornudos en ráfagas, picor en nariz, garganta y ojos, mocos transparentes y líquidos, congestión nasal, lagrimeo con enrojecimiento ocular, y tos seca.
- En casos más graves, puede haber dificultad para respirar o síntomas asmáticos, pero sin fiebre ni malestar general.
- Estos afectan principalmente vías respiratorias superiores y ojos, sin reacciones cutáneas graves como urticaria.
Diferencias con otras alergias
- A diferencia de alergias a ácaros o pelo de animales (perennes, con síntomas más constantes y mocos espesos), las del polen son estacionales y coinciden con calendarios de polinización.
- Las alergias alimentarias provocan síntomas digestivos o anafilaxia rápida, no respiratorios prolongados; las cutáneas (como al látex) generan ronchas o eccemas localizados.
- Para distinguirlas, observa el timing (primavera para gramíneas/árboles), ausencia de fiebre (vs. resfriado) y respuesta a antialérgicos; una prueba cutánea o sanguínea confirma el alérgeno.























