La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que el cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común en el mundo, representando cerca del 10% de todos los casos. La enfermedad, que causa un alto índice de mortalidad, también está viendo un aumento notable entre adultos jóvenes.

Es importante reconocer los síntomas de alerta y recomendaciones preventivas, por las mismas cifras.

Síntomas y riesgos asociados

Los síntomas clave incluyen sangrado en las heces, cambios en el ritmo intestinal y dolores abdominales persistentes.

La falta de síntomas evidentes en muchos casos lleva a diagnósticos tardíos. Los factores de riesgo comprenden antecedentes familiares, dieta alta en carnes rojas y sedentarismo.

Además, otros síntomas comunes de problemas en el colon incluyen fatiga persistente y fiebre inexplicable.

Dolor y molestias. El dolor abdominal con calambres, distensión progresiva a lo largo del día y sensación de urgencia para defecar son señales frecuentes. La sensación de evacuación incompleta o saciedad precoz tras comer también puede indicar irritación o inflamación.

Alteraciones digestivas. La presencia de moco o sangre en las heces, náuseas, vómitos y flatulencias excesivas sugieren posibles afecciones como colitis o síndrome de intestino irritable. Síntomas graves como pérdida de peso, diarrea nocturna o anemia por deficiencia de hierro requieren atención inmediata.

Otros indicios. Eructos frecuentes, ardor estomacal y fatiga crónica por malestar continuo son adicionales a los habituales, como diarrea o estreñimiento. Consulta a un médico si persisten, ya que podrían señalar cáncer u otras enfermedades serias.

Importancia de la detección temprana

La detección temprana a través de pruebas como la colonoscopía y el test inmunoquímico fecal cuantitativo (QFIT) es esencial para aumentar las tasas de curación.

Se sugiere iniciar controles médicos a partir de los 45 años, o antes en caso de factores de riesgo.

Colonoscopia y otras pruebas de detección

La colonoscopia es uno de los exámenes principales, pero no el único, para detectar cáncer de colon y recto; se usa junto con otras pruebas de heces y exámenes visuales para prevenir o diagnosticar la enfermedad a tiempo.

La colonoscopia permite al médico observar todo el colon y el recto con un tubo flexible (colonoscopio) que tiene luz y cámara, para buscar pólipos, lesiones o cáncer. Durante el procedimiento, el médico puede quitar pólipos o tomar biopsias de zonas sospechosas, lo que no solo detecta, sino que también previene algunos cánceres.

Además de la colonoscopia, se usan varias pruebas:

  • Sigmoidoscopia flexible: examina solo el recto y la parte baja del colon; menos completa que la colonoscopia, pero más sencilla y sin sedación en muchos casos.
  • Pruebas de heces:
    • Prueba inmunoquímica fecal (FIT): detecta pequeñas cantidades de sangre en las heces, sin necesidad de cambios dietéticos fuertes; se repite cada año.
    • TGO (guayacol): también busca sangre, pero puede verse alterada por la dieta y también se repite anualmente.
  • Colonoscopia virtual (TC de colon): usa tomografía computarizada para “reconstruir” el interior del colon; requiere preparación intestinal similar a la colonoscopia estándar.