El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nominó el sábado a Lance Schroyer, un exagente de la Patrulla de Carreteras de Oklahoma, para dirigir el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), la agencia responsable de ejecutar las leyes migratorias dentro del país y pieza clave de su política de deportaciones masivas.

Trump anunció la nominación en un mensaje publicado en la red Truth Social, en el que destacó que Schroyer acumula más de 29 años de experiencia en las fuerzas del orden. El nombramiento deberá ser ratificado por el Senado.

Schroyer se desempeña actualmente como asesor principal del secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, quien aseguró que el funcionario contribuirá a impulsar la estrategia del gobierno para localizar, detener y deportar a migrantes en situación irregular

De ser confirmado, Schroyer reemplazará al actual director interino de ICE, David Venturella, un funcionario con décadas de experiencia en el sistema migratorio que asumió el cargo en mayo.

Venturella sustituyó a Todd Lyons, quien encabezó la agencia desde marzo de 2025, cuando la administración Trump intensificó su campaña de arrestos y deportaciones, y dejó el puesto el mes pasado.

La dirección de ICE ha permanecido en manos de funcionarios interinos durante casi una década. La última persona confirmada por el Senado para ese cargo fue Sarah Saldaña, nombrada durante la presidencia de Barack Obama (2009-2017).

Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, ICE se ha convertido en el principal instrumento de su ofensiva migratoria. En enero de este año, la agencia mantuvo detenidas a más de 71.000 personas bajo custodia, la cifra más alta de su historia.

El aumento de las detenciones ha ido acompañado de un incremento de las muertes de migrantes bajo custodia. Un informe divulgado este mes por Human Rights Watch y Physicians for Human Rights documentó 52 fallecimientos durante los primeros 500 días del segundo mandato de Trump, y concluyó que la tasa de mortalidad en los centros de detención de ICE es la más alta registrada en al menos una década.