Rusia castigó la capital de Ucrania con drones y misiles durante 11 horas desde el miércoles por la noche hasta el jueves por la mañana, en un fuerte ataque que dejó al menos 21 civiles muertos en la ciudad y decenas de heridos. Moscú describió la andanada como una represalia por la ofensiva ucraniana contra instalaciones petroleras rusas.
Fuertes explosiones sacudieron la capital ucraniana, donde más de 50.000 personas se refugiaron en estaciones de metro luego que las autoridades emitieran alertas de ataque aéreo, informó el Metro de Kiev. Los equipos de emergencia excavaron entre los escombros de edificios de apartamentos derrumbados y calcinados durante todo el día en busca de víctimas.
El Ministerio ruso de Defensa señaló en un comunicado que el mortífero bombardeo era una respuesta a los recientes ataques de largo alcance de Ucrania, que han causado una grave escasez de combustible y han puesto presión sobre el presidente Vladímir Putin.
Los ataques cada vez más frecuentes de Ucrania dentro de Rusia —descritos por Zelenskyy como una ofensiva relámpago de 40 días— han apuntado especialmente a refinerías de petróleo, provocando una crisis de combustible que ha frustrado a los rusos, que de antemano sienten el costo económico de la guerra.
























