Los centros de votación abrieron el domingo en Perú para elegir en un balotaje a un nuevo presidente entre dos candidatos en las antípodas ideológicas en unos comicios donde la principal preocupación de los peruanos es la ola de crimen que azota al país andino.

En la boleta electoral escogerán entre la conservadora Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y el nacionalista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, que llegan en un empate técnico según los sondeos y en medio de un elevado número de indecisos. Quien gane gobernará por cinco años desde el 28 de julio, el día de la fiesta nacional.

Más del 70% no votó por ninguno de los dos en la primera vuelta de abril. Fujimori sumó 17,18% mientras que Sánchez 12,03%. En las encuestas disponibles de fines de mayo ambos candidatos cosechaban un elevado nivel de rechazo: 40% de entrevistados indicó que no votaría por Fujimori y 38% dijo no lo haría por Sánchez, según un sondeo de la firma Ipsos Perú con un margen de error de 2,8 puntos porcentuales.

Los que se oponen a Fujimori la relacionan con la herencia autoritaria y de corrupción del gobierno de su padre, mientras los cuestionamientos a Sánchez apuntan al temor de su alianza con Castillo, percibido como corrupto y caótico. En la breve gestión de 16 meses de Castillo hubo más de 70 cambios ministeriales.