Cuadrillas de socorristas salvaron el viernes a personas atrapadas por las crecidas luego de fuertes tormentas, mientras más lluvias ampliaban el peligro generado por inundaciones que han matado al menos a dos personas y dejado varadas a cientos más.

Una semana de aguaceros implacables dejó caer más de 60 centímetros (2 pies) de lluvia en algunas zonas. Se esperaba que la lluvia disminuyera, pero otra ronda de chubascos agravó ríos ya crecidos e inundó comunidades rurales cerca de la frontera con México que en gran medida se habían librado de daños importantes.

Cerca de Ozona, un pequeño pueblo a unos 320 kilómetros (200 millas) al oeste de San Antonio, las aguas cubrieron la Interestatal 10. Más de 50 personas fueron rescatadas en bote de apartamentos inundados y de un parque de casas rodantes anegado.

También se derrumbó una sección de un puente sobre el río Nueces en el condado de Uvalde, donde en cuestión de días ha caído lluvia equivalente a meses. En Uvalde, a unos 129 kilómetros (80 millas) al suroeste de San Antonio, las aguas atravesaron la casa de Miguel Vasquez dos veces esta semana, dejando una capa de lodo y volcando su refrigerador y otros objetos.

Los escombros quedaron esparcidos por su vecindario, y el cobertizo de un vecino quedó tambaleándose sobre una parte de la propiedad que fue arrasada. Vasquez contó el viernes que quedó atrapado en la corriente y estuvo a punto de ser arrastrado y ahogarse cuando intentaba llegar a su casa el miércoles.

“Tuve que agarrarme con las manos y los pies. No se podía nadar”, afirmó. “La gente cree que cuando hay una inundación, puedes nadar. Nadar no te va a ayudar. Te va a llevar. La corriente es demasiado fuerte”.