Densas columnas de humo de incendios forestales procedentes de Canadá y del norte de Minnesota desataron el viernes alertas por mala calidad del aire en todo Estados Unidos, generando preocupación por la final del Mundial de fútbol del fin de semana a las afueras de Nueva York.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra Canadá —donde las autoridades informaron que más de 200 incendios estaban fuera de control el viernes— y calificó la contaminación de «totalmente inaceptable».
Detroit, en el Medio Oeste estadounidense, seguía siendo la ciudad más contaminada del mundo, según el rastreador IQAir.
En Nueva York y en el vecino estado de Nueva Jersey, donde el domingo se disputará la final del Mundial de fútbol en un estadio abierto, el área metropolitana registraba un aire potencialmente perjudicial para grupos sensibles, aunque con una mejora después de que el esmog del jueves volviera casi invisible el horizonte de Manhattan.
Pero el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) advirtió que el humo podría espesarse durante la noche y hasta la mañana del sábado.
Los organizadores del Mundial «siguen la situación de cerca», declaró el director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, Andrew Giuliani, en una rueda de prensa.
Señaló que los pronósticos para esa región sí contemplan cierta mejora.
El problema para el partido del domingo, según Joel Dreessen, pronosticador de calidad del aire del estado de Maryland, es si más humo se desplazará hacia el sur después de los sistemas de tormentas del fin de semana.
«Algunos modelos empiezan a indicar que vamos a empezar a arrastrar algo de humo» hacia el sur, dijo a la AFP.
Trump dijo que llamaría al primer ministro canadiense, Mark Carney, «para averiguar qué van a hacer» con el humo.
























