El gobierno de Estados arremetió contra la Corte Penal Internacional (CPI) y cuestionó el alcance del tribunal, poniendo en duda su legitimidad y reiterando su rechazo a la persecución de políticos y militares.
Los cuestionamientos fueron liderados por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien en rueda de prensa se refirió al tribunal. «La CPI es una organización internacional ilegítima que, francamente, se ha hecho ilegítima, porque dicen que incluso si no eres miembro de ese tribunal, ellos te van a perseguir», aseguró el funcionario.
El secretario resaltó que para él, quienes integran la Corte son «personas que piensan que pueden ir y, básicamente, condenar a cualquier líder mundial y llevarlo a la cárcel» y los calificó de arrogantes.
«Las personas en uniforme intentan escapar para el resto de sus vidas. No podrán viajar a ningún lugar en el mundo con sus familias porque pueden ser arrestados. Imagínate, eres un soldado, luchaste en la guerra y 20 años después intentan atravesarte», reafirmó Rubio.
El conflicto entre Estados Unidos y la Corte Penal Internacional está desde años atrás, pues, pese a haber firmado el Estatuto de Roma que le dio creación a la Corte que existe desde el año 1998, en el 2002 bajo la administración de George W. Bush, el país norteamericano retiró su firma.























