Una delegación venezolana participará esta semana en las reuniones del G20 sobre energía que se celebran en Houston (Texas), según confirmaron este lunes fuentes de la Administración estadounidense, en un momento de fuerte tensión en los mercados energéticos por la guerra en Oriente Medio.
El secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, ha señalado que la cumbre, que tiene lugar en la capital petrolera del país y se prolongará hasta el miércoles, reunirá a representantes de los países del G20 y, de forma excepcional, a Venezuela.
«Se trata de que el centro geopolítico del petróleo se desplace de Oriente Medio al hemisferio occidental», afirmó Burgum en declaraciones a ‘Fox Business’, al referirse a las incertidumbres provocadas por las interrupciones del suministro en Oriente Medio.
Según ‘Bloomberg’, la delegación venezolana incluirá a la ministra de Petróleo, Paula Henao, y a Jovanny Martínez, vicepresidente de la petrolera estatal PDVSA. Por parte de Estados Unidos, Burgum participará junto al secretario de Energía, Chris Wright.
La presencia venezolana se produce después de que la Administración Trump anunciara el pasado 28 de agosto un acuerdo con Caracas que otorga a Estados Unidos el control mayoritario sobre 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolanas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha destacado el potencial del petróleo venezolano para incrementar la oferta mundial en un momento en el que los precios se han disparado como consecuencia de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, los analistas advierten de que podrían pasar años antes de que la producción venezolana aumente de forma significativa.
En Estados Unidos, el impacto ya se refleja en los precios de los carburantes. El diésel ha alcanzado un máximo histórico y se sitúa de media en 6,20 dólares (5,36 euros) por galón (3,78 litros), según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA). La gasolina regular es ahora un 44% más cara que antes del inicio de la guerra.
El coste político del conflicto también preocupa a los republicanos de Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre. El presidente estadounidense ha acusado a Irán de prolongar la guerra para perjudicarle políticamente y ha llegado a asegurar que el conflicto terminaría «inmediatamente» después de los comicios.





















