Irán denunció este domingo un ataque contra un sitio nuclear en construcción en el suroeste del país, en medio de una nueva escalada con Estados Unidos que incluyó bombardeos adicionales y el lanzamiento de misiles iraníes hacia Jordania, en un episodio que vuelve a poner en riesgo la estabilidad regional. Mientras, el Ejército estadounidense informó que un nuevo militar murió el sábado en Irak durante la detonación controlada de un dron iraní.
Con esta muerte, asciende a 17 el número de soldados estadounidenses fallecidos desde el inicio de la guerra. Además, un segundo soldado resultó herido, pero no de gravedad. También continúan las investigaciones sobre restos hallados tras un ataque previo en Jordania, donde un efectivo permanece desaparecido.
El Comando Central estadounidense confirmó que completó su octava noche consecutiva de bombardeos contra objetivos iraníes, en una ofensiva que, según Washington, tuvo como objetivo a la Guardia Revolucionaria, el brazo paramilitar iraní. Añadió que el ataque estaba diseñado para degradar la capacidad de Irán de controlar el estrecho de Ormuz y «castigar rápidamente a las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica», una base clave de poder en la teocracia de Irán que controla su arsenal de misiles balísticos.























