El desarrollo de un análisis de sangre capaz de anticipar el riesgo de padecer Alzheimer años antes de que aparezcan los primeros síntomaspodría marcar un punto de inflexión en la investigación de esta enfermedad neurodegenerativa.

Un estudio presentado este miércoles concluyó que una prueba basada en el biomarcador p-tau217 puede identificar qué adultos mayores aparentemente sanos tienen una mayor probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo en los siguientes 5 o incluso 10 años.

Aunque los especialistas aclaran que el examen todavía no debe utilizarse de forma rutinaria en personas sin síntomas, los resultados representan un avance importante para acelerar el desarrollo de tratamientos preventivos y mejorar la selección de participantes en ensayos clínicos.

El análisis de sangre que anticipa el riesgo de Alzheimer

La investigación, publicada en la revista científica JAMA y presentada durante la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer en Londres, analizó datos de 2,684 adultos mayores que ingresaron sin problemas cognitivos a distintos estudios de seguimiento sobre Alzheimer.

Los participantes se sometieron a un análisis anual del biomarcador p-tau217, además de evaluaciones cognitivas periódicas. Desde el inicio del seguimiento, en 2004, hasta el año pasado, 478 personas desarrollaron deterioro cognitivo.

Los resultados mostraron una diferencia considerable según los niveles detectados en la sangre. Las personas con concentraciones muy elevadas de p-tau217 presentaron un 38% de riesgo de desarrollar deterioro cognitivo en un plazo de 5 años. La probabilidad aumentó hasta 78% al proyectar un periodo de 10 años.

En contraste, quienes registraban niveles muy bajos del biomarcador también mostraban un riesgo reducido de presentar síntomas durante ese mismo intervalo.

¿Qué mide el biomarcador p-tau217?

El Alzheimer se caracteriza por la acumulación de placas de amiloide y ovillos de proteína tau en el cerebro, 2 procesos considerados distintivos de la enfermedad.

El análisis de sangre mide una forma específica de la proteína tau, conocida como p-tau217, que se ha relacionado estrechamente con la acumulación de placas de amiloide y ofrece información sobre el desarrollo posterior de los ovillos que dañan las neuronas.

La doctora Reisa Sperling, investigadora principal del estudio y especialista del Mass General Brigham Neuroscience Institute, explicó que el biomarcador permite estimar qué tan avanzado se encuentra ese proceso biológico antes de que aparezcan los primeros problemas de memoria o de pensamiento.

Según la especialista, el incremento de amiloide y tau ocurre de manera gradual durante años, y la prueba sanguínea ofrece una especie de “fotografía” del punto en el que se encuentra cada paciente dentro de esa evolución.

Los expertos piden cautela antes de realizarse la prueba

Pese a los resultados alentadores, los investigadores insisten en que el examen todavía no está recomendado para personas sanas que únicamente desean conocer su riesgo futuro.

Sperling considera que, por ahora, conocer el resultado no modificaría las recomendaciones médicas habituales. La especialista continúa aconsejando mantener hábitos saludables como dormir bien, hacer ejercicio con frecuencia, seguir una alimentación equilibrada y permanecer social e intelectualmente activo.

Además, varios expertos independientes señalaron que todavía existen limitaciones importantes. Uno de los principales aspectos es que solo una parte relativamente pequeña de los participantes fue seguida durante diez años completos, por lo que la estimación del riesgo a largo plazo requiere mayor confirmación.

También advirtieron que otros factores relacionados con el envejecimiento,como enfermedades cardiovasculares o fallecimientos por causas distintas, pueden influir en la aparición del deterioro cognitivo y dificultar la precisión de las predicciones.

En un comentario publicado junto con el estudio en JAMA, los doctores Suzanne Schindler, de la Universidad de Washington en St. Louis, y David Wolk, de la Universidad de Pensilvania, señalaron que las pruebas sanguíneas “todavía no son lo suficientemente precisas para establecer un pronóstico individual”, aunque reconocieron que el trabajo aporta una pieza clave para comprender la progresión del Alzheimer.

Un avance que podría acelerar nuevos tratamientos

Actualmente, ya existen grandes ensayos clínicos que buscan determinar si ciertos medicamentos pueden prevenir o retrasar la aparición del Alzheimer antes de que comiencen los síntomas.

En ese contexto, contar con un análisis de sangre capaz de identificar a las personas con mayor riesgo permitiría seleccionar participantes con mayor rapidez y evaluar con mayor precisión la eficacia de nuevas terapias.

Jessica Langbaum, investigadora del Banner Alzheimer’s Institute, explicó que muchas personas con antecedentes familiares ya solicitan este tipo de pruebas, pero recomienda esperar hasta que exista un tratamiento preventivo cuya indicación dependa realmente del resultado.

Si los estudios en marcha logran demostrar que intervenir antes de la aparición de los síntomas puede retrasar la enfermedad, un análisis como el de p-tau217 podría convertirse en una herramienta fundamental para la medicina preventiva y cambiar la forma en que se enfrenta uno de los mayores desafíos del envejecimiento.