“No pude dormir. Demasiada emoción”. Con estas palabras, Shakira describió el impacto de su histórico concierto en la playa de Copacabana el sábado.

La barranquillera, que logró reunir a una cifra récord de aproximadamente 2.5 millones de personas, calificó la experiencia como un evento “inolvidable e impresionante”.

A través de sus redes sociales, la cantante compartió sus reflexiones tras el espectáculo, enfatizando que la magnitud de la audiencia permitió “reconocer el poder de la música en todos nosotros”.

El iimpacto de su histórico concierto en la playa de Copacabana el sábado. La barranquillera, que logró reunir a una cifra récord de aproximadamente 2.5 millones de personas, calificó la experiencia como un evento “inolvidable e impresionante”.

A través de sus redes sociales, la cantante compartió sus reflexiones tras el espectáculo, enfatizando que la magnitud de la audiencia permitió “reconocer el poder de la música en todos nosotros”.

Para Shakira, este evento no fue solo un despliegue de éxitos musicales, sino un mensaje de unidad y resiliencia. “Aunque el día fue difícil para muchos, celebramos la vida tal como es, con sus éxitos e imperfecciones”, señaló la intérprete.

Un tributo a la cultura brasileña

El show contó con una fuerte presencia de la identidad local. Shakira estuvo acompañada en el escenario por grandes figuras de la música brasileña como Anitta, Ivete Sangalo y Maria Bethânia. Además, la participación de la escuela de samba Unidos da Tijuca y el grupo Dance Maré reforzó el vínculo de la colombiana con el país que la acogió desde los inicios de su carrera.

En su mensaje de agradecimiento, que incluyó al alcalde Eduardo Cavaliere y a su equipo de trabajo, la artista destacó que la belleza del entorno —el mar, las montañas y la brisa— sirve como recordatorio de lo que verdaderamente importa: estar presentes.

“Ese fue el mensaje que Latinoamérica le dio al mundo: es simple ser feliz. Y Río nos lo recuerda como ningún otro lugar”, concluyó la estrella, quien cerró la noche ondeando la bandera de Brasil en un gesto de gratitud eterna hacia el público carioca.