El destituido presidente paraguayo Santiago Peña fue puesto el viernes bajo arresto domiciliario bajo sospecha de abuso de confianza, poco después de que el Senado lo destituyera por el colapso de un importante banco vinculado a su gobierno.
De manera unánime, los 44 senadores presentes votaron a favor de destituir a Peña por faltas graves en el cargo, poniendo un dramático fin a una de las presidencias más estables de Sudamérica. El veredicto llegó apenas tres días después de que los reguladores incautaran Ueno Bank, congelando el acceso de casi 3 millones de clientes a sus ahorros y tarjetas bancarias, y desencadenando una crisis política.
Según una carta dirigida al comandante de la policía nacional, los fiscales ordenaron que Peña permanezca detenido en su casa hasta que sea llevado ante los fiscales de la unidad de delitos económicos y anticorrupción. La fiscalía general confirmó a The Associated Press que había sido detenido allí. La orden también pedía el arresto de Carlos Carvallo, el expresidente del banco central. No estaba claro por el momento si Carvallo estaba bajo custodia.
























