Susie Wiles, secretaria general de la Casa Blanca, dejará su cargo días después de las catastróficas derrotas republicanas en las elecciones intermedias, en una drástica reestructuración del personal de la Casa Blanca. Será reemplazada por Stephen Miller, colaborador de larga data del presidente Donald Trump y artífice de su agenda migratoria de línea dura.

La medida constituye la primera gran reorganización de personal tras las elecciones de mitad de mandato y se produce después de que Trump expresara su furia por la estrategia que llevó a los republicanos a perder de manera decisiva la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado, según personas familiarizadas con el asunto.

Sin embargo, la decisión de ascender a Miller —uno de los arquitectos más poderosos y controvertidos del segundo mandato de Trump— al puesto de mayor rango en el Ala Oeste es señal de que el presidente no pretende cambiar fundamentalmente su enfoque de Gobierno.

Trump dijo que Wiles pasaría a formar parte de su operación política y añadió que ella «ha realizado un trabajo excepcional». Además, al salir de la Casa Blanca este viernes rumbo a un evento en Florida, elogió a Miller.

«Stephen ha sido fantástico y, a veces en la vida, hay que hacer cambios», dijo Trump a los periodistas poco después de anunciar la reestructuración del personal.

«Él ha estado conmigo desde el principio. Entiende la situación, es muy hábil políticamente y es un muy buen hombre», agregó.

Wiles presentó su renuncia la noche del jueves, según dos fuentes familiarizadas con el asunto, y el presidente anunció que el cambio entraría en vigor el lunes.

Trump, quien inicialmente parecía imperturbable ante los resultados de las elecciones del martes por la noche, se ha ido enfadando más a medida que observaba la cobertura de las históricas derrotas, según las personas familiarizadas con su reacción. Ese malestar se ha extendido por todo el Ala Oeste, que se ha visto cada vez más dividida en facciones durante los últimos días.

El mandatario manifestó su descontento con su equipo político desde una tensa recepción la noche de las elecciones en el Salón Este, según una de las personas familiarizadas con el asunto. Expresó con vehemencia que las profundas derrotas republicanas fueron resultado de la estrategia del equipo. Wiles figuraba entre las personas a las que Trump culpó de las pérdidas republicanas, señaló dicha fuente.

Al quedar claro que el presidente estaba descontento con ella, Wiles decidió renunciar, considerando que él debía poder elegir a alguien de su confianza para dirigir la Casa Blanca, según una fuente familiarizada con su pensamiento. Esa persona destacó que Wiles tuvo un año difícil en lo personal, debido a su diagnóstico y tratamiento de cáncer, y comentó: «No valía la pena que siguiera en un puesto en el que Trump dejaba claro que no la quería».

Tras la debacle en las elecciones intermedias, Trump escuchó a varios aliados y colaboradores que le instaban a realizar cambios en su equipo de alto nivel en respuesta a las derrotas y argumentó que era necesario modificar el enfoque dentro del Ala Oeste, según una fuente con conocimiento del asunto. No obstante, la medida sorprendió a muchos miembros del Gobierno, y varios funcionarios de la Casa Blanca expresaron a CNN su preocupación por el resto del segundo mandato de Trump.