Un nuevo estudio, publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis, Assessment & Disease Monitoring, revela que un incremento del 10% en el consumo de alimentos ultraprocesados (AUP) puede elevar el riesgo de demencia, incluso en individuos que mantienen una dieta saludable.
Este hallazgo subraya la preocupación sobre el impacto de la alimentación en la salud cerebral, con implicaciones potencialmente graves para la población.
Esto no sería tan grave si no fuera por el contexto actual. Los alimentos ultraprocesados representan aproximadamente el 53% de todas las calorías consumidas por los adultos en Estados Unidos, según los últimos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Incluso, los niños obtienen casi el 62 % de su energía de los AUP.
“Nuestro estudio demostró que el consumo de alimentos ultraprocesados se asoció con una peor capacidad de atención y un mayor riesgo de demencia en adultos de mediana edad y mayores”, afirmó Barbara Cardoso, autora principal y profesora titular de nutrición, dietética y alimentación en la Universidad de Monash en Melbourne, Australia, declaraciones que referenció CNN a fin de establecer analogías con estudios similares.
Relación entre AUP y funciones cognitivas
La investigación, que incluyó a más de 2100 australianos de entre 40 y 70 años, mostró que aproximadamente el 42% de la dieta típica de los participantes proviene de AUP.
El estudio indica que un aumento del 10% en el consumo se asocia con un claro descenso en la capacidad de atención, medida a través de pruebas cognitivas estandarizadas.
Cardoso enfatiza que estos alimentos pueden contribuir a cambios negativos en el sistema endocrino y la microbiota intestinal, lo que, por ende, afecta la salud cognitiva. Esto se suma a otras comprobaciones de vínculos entre AUP y factores de riesgo como la obesidad y la diabetes.
Alimentos ultraprocesados de mayor impacto
Los alimentos ultraprocesados con mayor impacto negativo en la salud cerebral incluyen principalmente los productos cárnicos procesados y los refrescos azucarados. Estos elevan el riesgo de deterioro cognitivo, demencia y accidentes cerebrovasculares debido a su alto contenido de sal, azúcares, grasas saturadas y aditivos que promueven inflamación y estrés oxidativo.
Tipos principales
- Carnes procesadas (embutidos, salchichas, jamón, tocino): Aumentan un 17% el riesgo de trastornos cognitivos por porción diaria.
- Refrescos azucarados: Cada vaso diario incrementa el riesgo de deterioro en un 6%.
- Refrigerios salados y dulces (papas fritas, galletas, aperitivos envasados): Aceleran el declive de memoria y funciones ejecutivas.
- Platos precocinados y panes industriales: Contribuyen a neuroinflamación por exceso de sodio y grasas.
Exhortan a un estilo de vida saludable
Estudios anteriores han establecido que mejorar la dieta, como adoptar la dieta mediterránea, puede reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Esto refleja la importancia de considerar no solo la cantidad, sino también la calidad de los alimentos consumidos.
Expertos sugieren que eliminar AUP de la dieta podría disminuir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. La mediana edad se presenta como un momento crucial para implementar cambios en hábitos alimenticios y minimizar riesgos modificables.























