En un tono desafiante que evoca las promesas más crudas de la campaña electoral, el “zar de la frontera” de la Casa Blanca, Tom Homan, reafirmó que la administración de Donald Trump se prepara para una escala de operativos migratorios sin precedentes.
Homan informó que unos 7,000 nuevos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ya comenzaron a ser desplegados en cerca de 40 estados y que otros 3,000 se encuentran en entrenamiento.
Según cifras proporcionadas por el funcionario, ICE realiza actualmente alrededor de 1,200 arrestos diarios y durante el último año detuvo a más de medio millón de inmigrantes indocumentados. Trump había prometido durante su campaña alcanzar el millón de deportaciones anuales.
Durante su intervención en la Exposición de Seguridad Fronteriza en Phoenix, Homan no solo prometió que las “deportaciones masivas” son una realidad inminente, sino que lanzó una advertencia directa a las jurisdicciones que se nieguen a colaborar: serán “inundadas” con agentes federales.
Homan defendió la estrategia migratoria de la administración republicana y rechazó las críticas provenientes incluso de sectores conservadores vinculados al movimiento MAGA, que consideran insuficiente el número de deportaciones realizadas hasta ahora.
“Todavía no han visto nada”, afirmó el funcionario ante una audiencia integrada por agentes del Departamento de Seguridad Nacional y especialistas en seguridad. “Vienen deportaciones masivas”, añadió.
El llamado “zar de la frontera” sostuvo que el gobierno federal se prepara para incrementar significativamente las detenciones y expulsiones de inmigrantes indocumentados, mientras disminuyen los cruces ilegales en la frontera sur.
La Casa Blanca endurece el discurso migratorio tras meses de controversias
Las declaraciones de Homan ocurren en un momento delicado para la política migratoria del gobierno federal, luego de varios operativos de alto perfil realizados en ciudades como Chicago, Minneapolis y Los Ángeles que provocaron protestas y fuertes críticas de organizaciones civiles.
La tensión aumentó especialmente después de que dos ciudadanos estadounidenses murieran durante enfrentamientos relacionados con redadas migratorias en Minneapolis, hechos que generaron cuestionamientos sobre el uso de la fuerza en los operativos federales.
Tras esos incidentes, la administración Trump intentó moderar públicamente el tono de su estrategia migratoria. Funcionarios de la Casa Blanca recomendaron enfocar el mensaje en la deportación de personas con antecedentes criminales y amenazas a la seguridad pública, evitando insistir en el concepto de “deportaciones masivas”.
Sin embargo, Homan dejó claro que la política no se limitará únicamente a inmigrantes con historial criminal. “No me importa cuánto tiempo hayan estado aquí. Si entraron ilegalmente, violaron la ley”, declaró el funcionario, quien reconoció que entre el 35% y el 40% de las personas arrestadas no tienen antecedentes penales.
El asesor sostuvo que las detenciones de inmigrantes sin récord criminal forman parte de una estrategia para enviar “un mensaje al resto del mundo”.























