El presidente Donald Trump supervisó el viernes en la Casa Blanca la ceremonia de juramentación de Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal, y afirmó que le gustaría contar con su ayuda para estimular la economía, aun cuando intentó subrayar que el banco central del país seguiría siendo independiente.
Durante meses, Trump criticó al predecesor de Warsh, Jerome Powell, por mostrarse reacio a recortar las tasas de interés, y sostuvo que una reducción en los costos de endeudamiento daría un impulso económico. Al dar el inusual paso de celebrar la ceremonia en el Salón Este y no en la Reserva Federal, Trump dejó claro su satisfacción de que Warsh esté ahora al mando.
La guerra con Irán ha provocado un alza repentina de los precios de la gasolina, ha inquietado a los mercados financieros y ha extendido las preocupaciones por la inflación en toda la economía. Esos acontecimientos han alimentado dudas recientes sobre si el nuevo titular podría atender los llamados del mandatario y presionar a la Reserva Federal para bajar las tasas.
Aun así, Trump manifestó que confiaba en que Warsh priorizaría una economía fuerte.
























