Donald Trump ha recibido luz verde para seguir borrando la realidad del cambio climático de los parques nacionales de Estados Unidos, tras una prolongada batalla judicial.

Ayer jueves, 2 de julio, un tribunal de apelaciones estadounidense en Boston dejó temporalmente sin efecto la orden de un juez que obligaba al Gobierno de Trump a reinstalar decenas de exposiciones que había retirado de los parques nacionales por ofrecer una imagen «negativa» del país.

Entre ellas hay paneles rigurosos sobre cuestiones como el cambio climático y la participación de Estados Unidos en el comercio de esclavos.

El año pasado, el presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva con el objetivo declarado de «restaurar la verdad y la cordura en la historia estadounidense» en los museos, parques y monumentos del país.

Esa orden instruía al Departamento del Interior para que se asegurara de que esos espacios no incluyeran elementos que «denigraran de forma inapropiada el pasado o el presente estadounidense». Posteriormente, el secretario del Interior, Sough Burgum, ordenó la retirada de cualquier «ideología partidista impropia».

La National Parks Conservation Association, la American Association for State and Local History, la Association of National Park Rangers y la Union of Concerned Scientists se unieron para presentar una demanda que frenara los planes del Gobierno.

«Los parques nacionales funcionan como aulas vivas para nuestro país, donde la ciencia y la historia cobran vida para los visitantes», explicó el año pasado Alan Spears, director sénior de recursos culturales de la NPCA, a la agencia AP.

«Como estadounidenses, merecemos parques nacionales que cuenten tanto las historias de los éxitos de nuestro país como las de sus tragedias. Podemos afrontar la verdad».

En junio, un juez de un tribunal de distrito dio la razón a las ONG y ordenó al Gobierno federal reinstalar en un plazo de 21 días todos los materiales retirados.

Sin embargo, esta semana el tribunal de apelaciones sostuvo que el tribunal inferior se equivocó al sugerir que la orden de Trump causaría un «daño irreparable» si los materiales impugnados no se devolvían de inmediato, un argumento clave de la demanda.

Esto significa que, por ahora, el Gobierno tiene vía libre para seguir retirando la cartelería que considere un «adoctrinamiento ideológico».