Cada cierto tiempo, la moda vuelve a un mismo lugar: la delgadez extrema como ideal. Ocurrió en los años noventa con la estética “heroin chic“. Volvió a mediados de la década de 2010 bajo el disfraz del fitnessy las dietas restrictivas presentadas como estilo de vida. Y en los últimos años ha reaparecido, ahora amplificada por redes sociales, filtros digitales y una nueva generación de fármacos para adelgazar que se han convertido en tema de conversación pública.

El patrón se repite: lo que debería ser una elección personal de salud se transforma en mandato cultural, y el cuerpo se convierte, una vez más, en el lienzo donde se libra una batalla ajena.

Es una tendencia que no es nueva, pero que cambia de forma. Los historiadores de la moda coinciden en que el ideal corporal dominante no es fijo: ha oscilado entre curvas pronunciadas y siluetas extremadamente delgadas según la década. Lo distintivo del momento actual no es solo el ideal en sí, sino la velocidad y el alcance con que se propaga.

Antes, una tendencia estética tardaba temporadas en instalarse a través de revistas y pasarelas. Hoy, un video de quince segundos puede normalizar un estándar corporal ante millones de personas en cuestión de horas. Además, la conversación se ha sofisticado en su lenguaje: ya no se habla abiertamente de “estar delgada” como objetivo, sino de “bienestar”, “optimización” o “disciplina”. Ese cambio de vocabulario no elimina la presión; la disfraza.

El engranaje detrás de la tendencia

Diversas voces del ámbito de la salud mental y la nutrición han señalado que la exposición constante a cuerpos idealizados —muchas veces editados o inalcanzables sin intervención médica— se asocia con mayor insatisfacción corporal, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Las plataformas digitales, con sus algoritmos que priorizan el contenido que genera más interacción, tienden a amplificar precisamente el tipo de imágenes y mensajes que refuerzan estos ideales, independientemente de si son saludables o realistas.

A esto se suma la industria: la moda, la publicidad y ahora también el mercado de medicamentos para bajar de peso encuentran en la delgadez un negocio rentable. Cuando un estándar corporal se convierte en tendencia, también se convierte en mercado.

El costo humano

Detrás de las cifras de la industria hay personas. Los trastornos de la conducta alimentaria —como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón— no surgen únicamente por la exposición a modas estéticas, pero los especialistas advierten que estos entornos culturales pueden actuar como un factor de riesgo adicional, especialmente en quienes ya tienen predisposición o vulnerabilidad emocional.

Lo preocupante, señalan profesionales de la salud, es la normalización: contenidos que celebran la restricción alimentaria extrema o el bajo peso como un logro estético, presentados sin ningún tipo de contexto o advertencia, pueden llegar a audiencias que no cuentan con las herramientas para procesarlos críticamente.

¿Qué opinan los especialistas?

Qué está pasando según expertos

  • Retorno del “heroin chic / Ozempic chic”. Expertas denuncian que las pasarelas, redes y cultura pop están reinstalando cuerpos extremadamente delgados como ideal, ahora disfrazados de “bienestar” o “salud”.
  • Presión psicológica. Se observa mayor insatisfacción corporal, ansiedad y conductas de riesgo en adolescentes y jóvenes, con registros clínicos que muestran aumento de casos vinculados a esta presión estética.
  • Mensaje económico y moral: Algunas periodistas y analistas subrayan que se está instalando un relato peligroso: “si no adelgazas es porque no quieres”, ligando la delgadez a la voluntad, el estatus y hasta al acceso a fármacos.

Datos que citan especialistas

  • En las pasarelas otoño-invierno 2025/2026, solo 0,3% de las modelos fueron de talla grande; el 97,7% eran muy delgadas (tallas 32–36).
  • Expertas en moda describen el fenómeno como un giro conservador en la industria, que vuelve a premiar cuerpos escuálidos y margina la diversidad corporal que se había promovido con el “body positive”.

Críticas desde la moda y el feminismo

  • Editoras y periodistas de moda señalan que, pese al discurso de diversidad, la realidad en desfiles, portadas y campañas vuelve a un canon casi único de delgadez.
  • Desde perspectivas feministas se critica que el “empoderamiento” se haya convertido en hiperproductividad corporal, donde adelgazar se presenta como logro personal y moral.