La idea de que la marihuana no genera adicción vuelve a ser cuestionadapor nuevos datos en Estados Unidos. Una investigación publicada el 19 de agosto de 2026 en JAMA Psychiatry encontró que entre 2021 y 2024 aumentaron tanto el consumo de cannabis como el denominado trastorno por consumo de cannabis, conocido en inglés como cannabis use disorder o CUD. Y el incremento no se limitó a los cuadros leves: también crecieron los casos moderados y graves que pueden requerir tratamiento.
El estudio fue realizado por investigadores del National Institute on Drug Abuse (NIDA), de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), entre ellos Beth Han, Wilson M. Compton y Nora D. Volkow, médica psiquiatra y neurocientífica que dirige el NIDA. Analizaron información de 186,823 adultos que participaron en la Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas y Salud entre 2021 y 2024.
Los resultados llevaron a los investigadores a advertir que la creciente prevalencia y gravedad del trastorno cuestionan la percepción de que el cannabis posee un bajo potencial adictivo.
Qué pasó con la adicción a la marihuana en Estados Unidos
Entre los hombres adultos, la prevalencia del trastorno por consumo de cannabis pasó de 7.3% en 2021 a 9.3% en 2024. Entre las mujeres también aumentó: del 4.5% al 5.6% durante el mismo período.
Pero uno de los datos más relevantes aparece cuando se observa únicamente a quienes consumían cannabis. En 2024, 36.2% de los hombres que habían consumido cannabis durante el último año cumplían los criterios para trastorno por consumo de cannabis. Entre las mujeres consumidoras, la proporción fue de 26.6%.
La cifra coincide con la advertencia general de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): aproximadamente 3 de cada 10 personas que consumen cannabis pueden presentar este trastorno.
¿Trastorno por consumo de cannabis significa adicción?
No exactamente en todos los casos, y esta distinción es importante. El trastorno por consumo de cannabis es el diagnóstico médico utilizado cuando el consumo comienza a causar problemas significativos y la persona tiene dificultades para controlarlo.
Según los criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5), utilizados también por las encuestas federales estadounidenses, el diagnóstico requiere presentar al menos dos síntomas durante un período de 12 meses.
Los CDC incluyen entre las señales:
- Consumir más cannabis del que se pretendía.
- Intentar reducirlo o dejarlo y no conseguirlo.
- Sentir deseos intensos o necesidad de consumir.
- Dedicar mucho tiempo al cannabis.
- Seguir consumiéndolo pese a problemas familiares, laborales, sociales o psicológicos.
- Abandonar actividades importantes.
- Utilizarlo en situaciones peligrosas, como conducir.
- Necesitar cantidades mayores para conseguir el mismo efecto.
El trastorno puede ser leve, moderado o grave. En los casos más severos, la pérdida de control y el consumo persistente a pesar de sus consecuencias corresponden a lo que habitualmente se entiende como una adicción.
Por eso no sería correcto afirmar que toda persona que consume marihuana es adicta. Tampoco es que todo diagnóstico de CUD represente una adicción grave. Pero sí está documentado que el cannabis puede producir dependencia y adicción.
“People have been touting that marijuana is not addicting, which is absolutely false” (se ha estado afirmando que la marihuana no es adictiva, lo cual es completamente falso), aseguró la psiquiatra especializada en adicciones Elizabeth Stuyt en una entrevista. Stuyt es profesora clínica de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado y ha trabajado durante décadas en tratamiento de adicciones.
El prestigioso psiquiatra argentino Rafael Herrera Milano, experto en el tema, coincide: “Según los resultados de un examen sistemático y un metaanálisis de 15 estudios, publicado en la revista The Lancet Psychiatry, una sola dosis del principal componente psicoactivo del cannabis puede inducir una serie amplia de síntomas psiquiátricos, como psicosis aguda, trastornos del estado de ánimo y trastornos de ansiedad. Están completamente banalizados los posibles efectos en el sistema nervioso central. El uso de marihuana es de alto riesgo y nocivo para el cerebro”.
También están aumentando los trastornos más graves
Uno de los hallazgos que más preocuparon a los investigadores es el aumento de trastornos graves vinculados al uso frecuente de marihuana. Entre los hombres, los casos moderados o graves de trastorno por consumo de cannabis aumentaron del 3.1% al 4.1% de la población adulta entre 2021 y 2024. Entre las mujeres, pasaron del 1.7% al 2.5%.
El incremento apareció, además, en grupos de edad que podrían quedar fuera del estereotipo del consumidor joven. Entre los hombres de 35 a 49 años, los cuadros moderados o graves subieron del 2.7% al 3.9%; entre los hombres de 50 años o más, del 0.6% al 1.2%.
Entre las mujeres también se observaron aumentos significativos entre los 21 y los 34 años, entre los 35 y los 49 años y en las mayores de 50. Es más: los investigadores señalaron que algunos de los incrementos más pronunciados aparecieron precisamente entre personas de mediana edad y adultos mayores.
El dato que preocupa entre los consumidores más jóvenes
Aunque el aumento no se concentra únicamente entre los jóvenes, en ellos el riesgo sigue siendo especialmente elevado. En 2024, entre los hombres de 18 a 20 años que habían consumido cannabis durante el año anterior, el 50% cumplía criterios para CUD. Entre las mujeres de esa misma edad que consumían cannabis, la proporción alcanzaba 47.2%.
Además, entre los jóvenes de 18 a 20 años que ya tenían el trastorno, la mayoría presentaba un cuadro moderado o grave.
Los CDC advierten que el riesgo de desarrollar CUD es mayor cuando el consumo comienza durante la adolescencia y cuando se utiliza cannabis con mayor frecuencia.























