Un estudio de la Universidad de Sharjah, publicado en Allergy, indica que la combinación de alérgenos de los ácaros del polvo doméstico y sílice cristalina provocó una inflamación pulmonar más grave que la exposición a los ácaros por separado.

En modelos experimentales se observaron estrechamiento de las vías respiratorias, engrosamiento de sus paredes, acumulación de células inflamatorias y producción excesiva de mucosidad.

Se registró que los animales expuestos a ambas sustancias desarrollaron una respuesta inmunitaria mixta, con participación de eosinófilos y neutrófilos. También presentaron una reducción de la función pulmonar, cambios asociados con cuadros de asma más difíciles de controlar.

La sílice puede reducir la eficacia de los corticoides

La investigación evaluó si la inhalación de sílice cristalina podía agravar la inflamación alérgica y limitar la respuesta a los corticosteroides. La dexametasona, utilizada en el experimento, no logró controlar de forma adecuada los cambios inflamatorios producidos por la exposición combinada.

Los investigadores detectaron una disminución casi total de la forma activa del receptor glucocorticoide, conocida como GRα, junto con un aumento de GRβ, una variante que puede interferir con la acción de los esteroides. Este desequilibrio podría explicar por qué el tejido pulmonar respondió peor al tratamiento.

El estudio relaciona la exposición a la sílice con una activación excesiva de la vía celular STING, encargada de detectar daños o señales de infección. Según los autores, la liberación de ADN celular y el daño del tejido respiratorio podrían mantener activa esta respuesta y favorecer una inflamación persistente.

Los resultados plantean que bloquear la vía STING podría beneficiar a pacientes con asma que responden mal a los corticosteroides. Sin embargo, los investigadores subrayan que esta posibilidad aún no ha sido demostrada en personas y que el compuesto H151 no debe considerarse un tratamiento clínico.

Hallazgos del estudio

El trabajo se realizó con ratones y células de las vías respiratorias humanas. Los autores lo consideran una primera evidencia de que la combinación de sílice y alérgenos de ácaros puede favorecer la baja respuesta a los esteroides, pero advierten que se necesitan ensayos clínicos y estudios genéticos adicionales para confirmar el mecanismo.

Los hallazgos podrían ser especialmente relevantes en zonas afectadas por tormentas de polvo y en lugares de trabajo con partículas de sílice. De confirmarse en humanos, también podrían influir en futuras políticas de prevención ocupacional y ambiental.

Actividades y situaciones de riesgo

El mayor riesgo de inhalar sílice cristalina junto con alérgenos de ácaros del polvo se presenta en actividades donde se combinan polvo mineral respirable(generado al cortar, triturar o manipular materiales silíceos) con ambientes interiores o confinados con acumulación de polvo orgánico (donde prosperan los ácaros), advierte el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo de España.

Actividades laborales de mayor riesgo

Las situaciones de mayor exposición simultánea incluyen:

  • Talleres de corte y pulido de piedra natural o encimeras en espacios interiores mal ventilados: el polvo de sílice se mezcla con polvo acumulado en suelos, estanterías y equipos, donde pueden estar presentes ácaros.
  • Obras de demolición o reforma en edificios antiguos: al romper muros, suelos o techos se libera sílice de materiales de construcción (hormigón, ladrillo, mortero) y simultáneamente se remueve polvo doméstico acumulado que contiene alérgenos de ácaros.
  • Limpieza industrial en espacios con maquinaria que genera polvo de sílice: tareas de barrido en seco o uso de aire comprimido en fábricas de cerámica, fundiciones o canteras pueden levantar tanto sílice como polvo orgánico acumulado en rincones.
  • Minería subterránea o túneles con presencia de polvo acumulado: aunque los ácaros son menos comunes en ambientes muy secos, en zonas de descanso, oficinas subterráneas o áreas con humedad pueden coexistir ambos tipos de partículas.
  • Instalación de mesones o encimeras en viviendas u oficinas: los instaladores generan polvo de sílice al cortar in situ y trabajan en espacios donde hay alfombras, muebles o textiles con ácaros del polvo.

Situaciones que favorecen la exposición combinada

  • Espacios interiores con mala ventilación y humedad relativa entre 40–80%: los ácaros proliferan en estas condiciones, y si además hay actividades que generan sílice (lijado, taladrado), el riesgo de inhalación combinada aumenta.
  • Acumulación de polvo en superficies horizontales: estanterías, suelos, maquinaria y textiles actúan como reservorios de alérgenos de ácaros; al perturbarlos durante tareas con sílice, ambos tipos de partículas se aerosolizan.
  • Uso de herramientas eléctricas sin sistemas de extracción de polvo: sierras, amoladoras o taladros en seco generan altas concentraciones de sílice respirable que se mezclan con el polvo ambiental existente.

Recomendaciones para reducir el riesgo

  • Usar equipos de protección respiratoria certificados para polvo fino (p. ej., mascarillas FFP2/FFP3 o respiradores con filtro P100).
  • Implementar extracción localizada de polvo y riego con agua para suprimir la generación de polvo de sílice.
  • Mantener limpieza húmeda o con aspiradores HEPA para evitar levantar polvo acumulado que contenga ácaros.
  • Controlar la humedad relativa en interiores (<50%) para limitar la proliferación de ácaros.