Una nueva generación de opioides sintéticos está encendiendo las alertas de salud pública en Estados Unidos. Uno de ellos, conocido como cychlorphine o N-propionitrile chlorphine, puede ser hasta 10 veces más potente que el fentanilo y ya ha sido relacionado con decenas de muertes en el país.

El caso que volvió a poner el foco sobre esta sustancia ocurrió en San Francisco. Dante Paul Lacourte, de 16 años, murió el 7 de abril de 2026 después de consumir drogas que contenían cychlorphine, según la investigación revelada esta semana. Su autopsia permitió identificar una sustancia que hasta entonces no había aparecido en los reportes forenses de la ciudad.

El Departamento de Salud Pública de San Francisco ya había emitido una alerta el 23 de abril por la presencia de nuevos opioides sintéticos que no contienen fentanilo. Entre ellos mencionó específicamente al N-Propionitrile Chlorphine, junto con N-Desethyl Isotonitazene, tras una muerte por sobredosis registrada ese mes.

Qué es la cychlorphine y por qué preocupa

La cychlorphine pertenece a una clase emergente de opioides sintéticos conocidos como “orphines”. Estudios de laboratorio indican que actúa sobre los receptores opioides y que puede alcanzar una potencia aproximadamente 10 veces superior a la del fentanilo.

La sustancia fue detectada por primera vez en Estados Unidos en 2024 y desde entonces comenzó a aparecer con mayor frecuencia en análisis toxicológicos y casos de sobredosis.

Uno de los problemas es que puede estar presente en pastillas falsificadas que imitan medicamentos recetados, por lo que quienes las compran ilegalmente pueden desconocer completamente qué sustancia están consumiendo. Además, los análisis convencionales y algunas pruebas rápidas utilizadas para detectar fentanilo pueden no identificarla, lo que dificulta conocer con precisión hasta dónde se ha extendido.

La alerta ya se extiende fuera de California

La aparición de cychlorphine no se limita a San Francisco. La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) informó este mes que dos hombres de Oklahoma se declararon culpables de distribuir cychlorphine en un caso en el que una persona murió después de consumir la sustancia. Uno de ellos también reconoció haberla distribuido a un menor en febrero de 2026.

Otros reportes toxicológicos han detectado la droga en diferentes regiones del país, una señal de que no se trata de un fenómeno exclusivamente local.

Cuatro arrestados y más de 20,000 pastillas incautadas

La investigación por la muerte del adolescente de San Francisco derivó recientemente en la detención de cuatro personas.

Durante los operativos, las autoridades incautaron más de 20,000 pastillas presuntamente falsificadas, además de otras drogas, armas y dinero en efectivo. Las autoridades investigan ahora si alguna de esas pastillas contenía cychlorphine y si los detenidos están directamente relacionados con la dosis que provocó la muerte del joven.

La Policía también informó que comprimidos recuperados en investigaciones anteriores y no relacionadas habían dado positivo para la nueva droga, lo que sugiere que ya podía estar circulando a través de más de una fuente.

¿La naloxona funciona contra la cychlorphine?

La cychlorphine es un opioide, por lo que la naloxona —el medicamento utilizado para revertir sobredosis por opioides— sigue siendo el tratamiento indicado, aunque las sustancias extremadamente potentes pueden requerir varias dosis.

La evidencia disponible todavía es limitada porque se trata de una droga relativamente nueva. Un caso clínico publicado recientemente describió a un paciente inconsciente que mostró una respuesta parcial después de recibir varias dosis de naloxona.

Una nueva preocupación después del fentanilo

La aparición de cychlorphine representa un desafío adicional en medio de una crisis de opioides que durante años estuvo dominada por el fentanilo.

San Francisco había suspendido parte de su monitoreo de aguas residuales después de perder financiamiento federal en 2024, pero reanudó las pruebas en julio de 2026. Las autoridades esperan que ese sistema permita detectar nuevas sustancias antes de que aparezcan en autopsias y registros de muertes.

El caso del adolescente muestra precisamente el principal temor de los especialistas: que nuevas drogas sintéticas comiencen a circular dentro de pastillas falsificadas antes de que los sistemas de salud pública sepan que han llegado a una comunidad.