La vida moderna está perjudicando nuestras muñecas.

En mi caso comenzó con un dolor leve. Durante un verano, progresó rápidamente hasta convertirse en un dolor punzante en el brazo que se irradiaba por mi mano izquierda cada vez que golpeaba una pelota de tenis o, incluso, cuando intentaba abrir una puerta.

Tenía 18 años en ese momento y jugar tenis en competiciones era una parte importante de mi vida, pero acababa de sufrir una lesión que me aquejaría durante años de este deporte.

Ahora, casi dos décadas después, podría aumentar mi riesgo de desarrollar artrosis de muñeca, un problema común en la mediana edad y la vejez.

Nuestras muñecas son extraordinariamente adaptables. Tienen la fuerza para permitirnos levantar objetos pesados, la flexibilidad para permitirnos golpear pelotas desviadas en deportes de raqueta y la precisión necesaria para realizar tareas como pintar.

Desde teclear hasta sostener una taza de café, unas muñecas funcionales son esenciales para la vida cotidiana. El problema es que se dañan con facilidad. Pero podemos hacer algo al respecto, eso sí: es importante empezar cuanto antes.

Un equilibrio frágil

Podemos pensar en la muñeca como una sola articulación, pero en realidad es un complejo formado por múltiples articulaciones más pequeñas.

Están formadas por ocho huesos pequeños conocidos como huesos del carpo, los dos huesos largos del antebrazo y las bases de los cinco huesos metacarpianos en la palma de la mano.

“Cada ligamento y cada hueso de la muñeca que la conecta con los huesos del antebrazo se encuentra en un equilibrio muy preciso”, afirma Andrew Abadeer, profesor adjunto de la Universidad del Sur de Florida. “Cuando este equilibrio se altera, es cuando comienza a desarrollarse la artritis de muñeca”.

Prevenir la artritis es una razón fundamental para mantener la salud de la muñeca. Existen muchos tipos diferentes de la enfermedad, pero generalmente se presenta en una de estas tres formas: artritis reumatoide, osteoartritis o artritis postraumática.

Las dos últimas afecciones ocurren cuando el cartílago que amortigua los pequeños huesos de la muñeca se daña o los huesos se desalinean. Ambas afecciones están relacionadas con los efectos a largo plazo de las lesiones en los ligamentos y huesos de la muñeca, o con la inflamación persistente debida al uso excesivo en tareas manuales repetitivas.

Sara Larsson, investigadora de la Universidad de Lund (Suecia) especializada en rehabilitación de muñeca, explica que este traumatismo puede ser tan simple como un movimiento de torsión repetitivo o una caída con la mano extendida. “Veo a muchas personas que sufrieron una lesión de jóvenes, aparentemente sin mayores complicaciones, y 20 años después, desarrollan problemas”.

La artritis de muñeca no solo es muy dolorosa, sino que dificulta tareas cotidianas como vestirse y cortar la comida. Además, la carga psicológica asociada está relacionada con la depresión.

Abadeer describe la muñeca como una “articulación centinela” que puede reflejar los primeros signos de deterioro de la salud en el resto del cuerpo.

Aproximadamente la mitad de los pacientes que desarrollan artritis reumatoide sienten primero los efectos de la enfermedad en la muñeca antes de que se extienda a otras articulaciones.

Dado que el cerebro dedica una gran región de la corteza, conocida como homúnculo cortical, al mapeo de las manos, la muñeca y los dedos, la fuerza de agarre puede reflejar la estructura cerebral y la salud cognitiva.

Pero las personas que llegan a los sesenta años con las muñecas en mejor estado —generalmente evaluado mediante la fuerza de agarre— tienden a gozar de mejor salud en general. Estas personas no solo son menos frágiles y menos propensas a caídas, fracturas óseas y osteoporosis —una afección que debilita los huesos—, sino que también tienen menos probabilidades de perder su independencia en la vejez.

Prepara tus muñecas

Antes de empezar, Jaehon Kim, cirujano ortopédico de la Facultad de Medicina Ichan del Monte Sinaí en Nueva York, recomienda prestar atención a la dieta.

Los alimentos ricos en calcio y otros minerales, como los pescados pequeños con espinas (las sardinas son una buena opción) y los productos lácteos, pueden ayudar a prevenir la osteoporosis.

Además, aunque el peso no parezca estar directamente relacionado con la salud de la muñeca, reducir el exceso de grasa corporal puede mejorar la biomecánica general de la articulación.

En general, Larsson afirma que la mejor medida preventiva es realizar algunos ejercicios sencillos en casa que pueden fortalecer la muñeca y prevenir problemas a largo plazo.

Para cada uno de los ejercicios que describiremos a continuación, recomienda realizar tres series de 10 repeticiones (es decir, realizar el ejercicio 10 veces, descansar, repetirlo 10 veces, descansar y repetirlo otras 10 veces), tres o cuatro veces por semana.

Si padeces alguna afección o lesión preexistente, es importante consultar con un médico antes de comenzar un nuevo programa de ejercicios. Si sientes dolor en algún momento, detente y busca atención médica.

1. Fortalece los músculos de tus hombros