Canadá respondió el martes a Estados Unidos con aranceles de represalia sobre unos 20.000 millones de dólares en bienes, incluidos acero, productos lácteos, electrodomésticos y equipo agrícola, mientras la guerra comercial entre los vecinos se intensifica drásticamente.

La confrontación amenaza una de las mayores relaciones comerciales del mundo y tensó aún más los lazos entre Estados Unidos y un país que durante mucho tiempo ha sido considerado uno de sus aliados más cercanos. Una disputa prolongada podría elevar los costos para las empresas y los consumidores estadounidenses a menos de dos meses y medio de las elecciones legislativas.

Los nuevos aranceles se extendieron mucho más allá de los bienes industriales, afectando compras cotidianas como mariscos, queso, ropa, cosméticos y papel higiénico, algunos de los cuales enfrentan gravámenes de hasta el 50%.

“No elegimos este conflicto, pero cuando nuestra integración económica se utiliza como un arma en lugar de la base para una asociación en la que todos ganen, necesitamos defendernos”, dijo en francés el ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, calificando la situación como “un desafío sin precedentes que se le ha impuesto a Canadá”.

La ministra de Industria, Mélanie Joly, instó a los canadienses a comprar productos canadienses, diciendo que hacerlo ayudaría a proteger empleos y lanzar un “movimiento de resistencia”. Añadió que los aranceles ejercerán presión sobre ciertos estados de Estados Unidos.