La puesta en marcha de una nueva legislación permite que pacientes con enfermedades terminales soliciten medicación para poner fin a su vida bajo condiciones específicas. Así, Illinois se convierte en el primer estado del Medio Oeste y el decimotercero de Estados Unidos en autorizar esta práctica, además del Distrito de Columbia.

Deb Robertson, de 68 años, enferma de un cáncer poco común y agresivo, y a quien debe su nombre la nueva ley, impulsó públicamente la aprobación. Tras jubilarse de su trabajo con jóvenes sin hogar, viajó a Springfield y compartió su experiencia con legisladores y ciudadanos, cuenta Associated Press (AP).

Para Robertson, la norma no representa una obligación de morir, sino la posibilidad de conservar cierto control ante el avance de una enfermedad incurable. Su entrada en vigor fue celebrada junto a familiares y amigos.

Una opción limitada por requisitos médicos

Las leyes estatales suelen exigir que el paciente tenga una enfermedad incurable, una expectativa de vida inferior a seis meses y capacidad para tomar una decisión informada y voluntaria. También debe poder ingerir por sí mismo la medicación prescrita.

La práctica sigue siendo poco frecuente. Según especialistas citados por AP, unas 15,000 personas han recurrido an ella en Estados Unidos desde que Oregón aprobó la primera ley en 1997.

Nueva York e Illinois se sumaron recientemente a los estados que permiten la asistencia médica para morir. En conjunto, casi un tercio de la población estadounidense vive ahora en jurisdicciones donde existe esta alternativa.

Defensores de la medida sostienen que décadas de aplicación han demostrado la utilidad de las salvaguardas y que no hay evidencias generalizadas de coerción o sanciones contra médicos.

Cuestionamiento a la medida

La Iglesia católica, varios grupos religiosos y algunos legisladores consideran que la ley normaliza el suicidio y contradice la obligación de proteger la vidahasta la muerte natural. El papa León XIV, originario de Chicago, pidió al gobernador JB Pritzker que no firmara la legislación.

A favor de la “muerte asistida”

Los principales defensores de la muerte asistida (eutanasia y suicidio médicamente asistido) incluyen organizaciones de derechos del paciente, bioeticistas, investigadores en cuidados paliativos y figuras públicas que han testimoniado a favor del derecho a elegir el momento de la muerte.

Organizaciones y grupos internacionales:

Dignitas (Suiza). Asociación que asiste a personas con enfermedades terminales o depresiones graves a acceder a muerte asistida; ha ayudado a numerosos extranjeros.

Exit International. Organización internacional que promueve información y apoyo sobre el derecho a morir.

Federación Derecho a Morir Dignamente (España) y filiales en Colombia y México. Asociaciones que defienden la autonomía del paciente terminal y el derecho a una muerte sin sufrimiento.

Libertad para Morir (México). Organización que impulsa iniciativas ciudadanas de ley de asistencia médica para morir.

Colectivos ciudadanos en Argentina que han reunido decenas de miles de firmas para impulsar leyes de muerte voluntaria médicamente asistida (p. ej. campañas como “Por la eutanasia legal en Argentina”).

El debate continúa

Los defensores de la ley distinguen entre la asistencia médica para morir y el suicidio, porque se trata de pacientes con enfermedades terminales que buscan controlar el sufrimiento y no de personas que desean morir por una crisis de salud mental.

El debate también ha provocado cambios dentro de algunas comunidades religiosas. Mientras ciertos líderes cristianos mantienen su rechazo, sectores del judaísmo reformista han revisado sus posiciones a la luz de los avances médicos capaces de prolongar el proceso de morir.

El caso de Robertson resume la disputa: asegura que quiere vivir, pero que, ante una enfermedad que inevitablemente terminará con su vida, desea decidir cómo afrontar sus últimos días.